El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, emitió un urgente llamado a las partes en conflicto en la República Democrática del Congo para establecer un cese al fuego que permita contener la epidemia de ébola que azota al país africano.

Según declaró el funcionario de la OMS, la nación centroafricana enfrenta un "choque catastrófico" entre dos crisis simultáneas: el brote del virus del ébola y la violencia armada que impide las labores de contención sanitaria.

La situación en territorio congoleño representa un desafío sin precedentes para las autoridades de salud internacionales, quienes requieren acceso seguro a las zonas afectadas para implementar protocolos de vacunación y tratamiento.

La combinación de inestabilidad política, enfrentamientos militares y la propagación de una enfermedad altamente letal ha generado una emergencia humanitaria de proporciones mayúsculas en la región.

Los equipos médicos internacionales han reportado dificultades para llegar a comunidades remotas donde se han registrado casos de ébola, debido a la presencia de grupos armados y la falta de garantías de seguridad.

La OMS mantiene su postura de que únicamente mediante la cooperación de todas las facciones involucradas en el conflicto será posible evitar una catástrofe sanitaria de mayores dimensiones en la República Democrática del Congo.