A tan solo cinco días de que el silbatazo inicial marque el inicio de la Copa del Mundo 2026, la Ciudad de México ha encendido la euforia colectiva al conquistar un Récord Guinness sin precedentes. En un despliegue masivo de unidad y pasión futbolera, decenas de miles de capitalinos se congregaron en el emblemático Paseo de la Reforma para protagonizar la ola humana más multitudinaria jamás registrada en la vía pública, superando la marca que hasta ahora ostentaba la ciudad de Lisboa.
Este evento, bautizado como la ‘Ola Mundial’, no fue solo un intento por romper un récord, sino una vibrante celebración anticipada del torneo más importante del fútbol a nivel global. Las autoridades capitalinas convocaron a los ciudadanos con antelación, creando un ambiente de fiesta que comenzó desde tempranas horas de la mañana y se extendió por una de las arterias más importantes de la metrópoli.
La secretaria de Turismo de la Ciudad de México, Alejandra Frausto, visiblemente emocionada, declaró ante los medios y los participantes: “Logramos la ola más grande del mundo”. Sus palabras resonaron entre la multitud, que ondeaba banderas y vestía los colores de la selección nacional, anticipando el debut del Tri el próximo 11 de junio.
La presencia de jueces de Guinness World Records fue crucial para la oficialización del logro. Estos verificadores se encargaron de contar y certificar el número exacto de asistentes, quienes con su participación activa contribuyeron a inscribir a la Ciudad de México en los anales de la historia deportiva y de récords.
El récord anterior, establecido en Lisboa en 2007, reunió a poco más de 8 mil personas en un parque público. La marca impuesta por la Ciudad de México no solo superó esa cifra, sino que la pulverizó, demostrando la capacidad de convocatoria y el fervor de los mexicanos cuando se trata de eventos de talla mundial.
El ambiente en Paseo de la Reforma era de pura algarabía. Predominaba el verde de la selección mexicana, pero también se observaban banderas de diversas nacionalidades, reflejando la naturaleza global del Mundial. Aficionados como Iván Orozco, de 44 años, portando con orgullo la camiseta del Tri, expresaron su sentir: “Los mexicanos solemos festejar este tipo de actividades, nos vestimos, nos maquillamos y lo aprovechamos al máximo”.
Orozco también destacó la importancia de este evento como un preámbulo para el Mundial: “Los ojos van a estar puestos en México, en Estados Unidos y en Canadá. Nosotros, como latinos, vamos a tener muy puesto el ojo en Latinoamérica. Y aparte se va a aprovechar este evento para hacer actividades muy mexicanas”. Su comentario subraya cómo el Mundial trasciende lo deportivo para convertirse en una plataforma cultural y de identidad.
Lupita Mercado, otra participante, sintió “la piel erizada” ante la oportunidad de vivir otro Mundial en su país. “Esperemos que nos vaya bien para estar festejando aquí en el Ángel de la Independencia, donde todo el mundo conmemoramos y hacemos la fiesta”, expresó, anhelando triunfos para la selección y celebraciones a gran escala.
Gustavo Godínez, por su parte, describió el ambiente como “una pasada”, con banderas de “todos los colores”. Su deseo de ser parte de la historia y “poner un granito de arena para esta pasión futbolística” se materializó al participar en la ola. La mención del Estadio Azteca como una de las sedes emblemáticas añadió un peso emocional a la expectativa general.
Es importante diferenciar este logro de la ola humana más grande registrada dentro de un estadio, que asciende a 157 mil personas. La hazaña de la Ciudad de México reside en haberla concretado en un espacio público abierto, demostrando la versatilidad y el alcance de la organización.
El Mundial 2026, organizado conjuntamente por México, Estados Unidos y Canadá, promete ser la edición más grande de la historia, con la participación de 48 selecciones. México, como anfitrión, tendrá el honor de albergar el partido inaugural y 12 encuentros más, distribuidos en las sedes de Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
Este Récord Guinness no es solo una anécdota, sino un reflejo del entusiasmo que genera la cercanía del Mundial. Es una muestra de la capacidad de México para organizar eventos masivos y de la pasión inquebrantable de su gente por el fútbol, un deporte que une y moviliza a toda una nación.
La FIFA, organismo rector del fútbol mundial, sin duda observa con beneplácito estas iniciativas que amplifican la emoción y el alcance del torneo. Eventos como este fortalecen el vínculo entre los aficionados y el deporte, creando una atmósfera de celebración que se extiende mucho más allá de los estadios.
La ola humana en Paseo de la Reforma se convierte así en un símbolo de unidad y anticipación, un preludio perfecto para la fiesta futbolística que está a punto de comenzar y que promete dejar una huella imborrable en la historia del deporte y del país.