Una masa de aire cálido proveniente del norte de África ha quedado atrapada sobre Europa Occidental, generando lo que los meteorólogos denominan una "cúpula de calor" que ha elevado las temperaturas a niveles históricos para el mes de mayo. El fenómeno ha cobrado al menos siete vidas en Francia, cinco de ellas por ahogamiento cuando personas buscaban refrescarse en playas sin servicio de salvavidas.
El lunes se convirtió en el día más caluroso jamás registrado en mayo tanto en Reino Unido como en Francia. Los jardines de Kew, al suroeste de Londres, alcanzaron 34.8 grados Celsius, superando por dos grados el récord anterior. La agencia meteorológica francesa Météo-France anticipó que el martes sería aún más sofocante, con el episodio extendiéndose hasta finales de semana.
"No es normal en esta época del año, pero desafortunadamente creo que esto se convertirá en la norma en Francia", declaró Chloe Voisin, estudiante de 22 años en Burdeos. La portavoz del gobierno francés, Maud Bregeon, confirmó las siete muertes vinculadas directa o indirectamente con las altas temperaturas.
En España, la agencia meteorológica Aemet alertó sobre "temperaturas extraordinariamente altas" que persistirán toda la semana en todo el país, excepto en Canarias. Se esperan máximas de entre 36 y 38 grados Celsius desde el miércoles, con "noches tropicales" en el suroeste donde el termómetro no bajará de 20 grados. Irlanda también registró su récord de mayo con 28.8 grados.
Los científicos señalan que el cambio climático provocado por la actividad humana está amplificando estos fenómenos extremos. Greg Dewhurst, meteorólogo de la Met Office británica, advirtió que el aumento de temperaturas extremas es "una buena indicación del cambio climático en acción" y probablemente se convierta en "la nueva normalidad".
Europa es el continente que ha experimentado el calentamiento más acelerado desde 1990, según datos de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos. Los expertos advierten que las olas de calor, sequías e inundaciones serán cada vez más intensas y frecuentes en las próximas décadas.