La reciente ovación que recibió Guillermo Ochoa en el Estadio Ciudad de México, tras su ingreso en la goleada de México ante Chequia durante el Mundial 2026, no solo reafirmó su estatus como un ícono del futbol nacional, sino que también trajo a la memoria pública un aspecto entrañable de su vida: su arraigo familiar y su conexión con el negocio que vio crecer a su padre y que él mismo apoyó en su infancia. Tortas Don Polo, la tortería que ha sido refugio y lugar de trabajo para el legendario guardameta, es mucho más que un simple establecimiento; es un pedazo de historia culinaria de la Ciudad de México, con casi siete décadas de existencia y una especialidad que nació de un antojo infantil del propio "Memo".
Un Legado de Siete Décadas
La historia de Tortas Don Polo se remonta a 1956, cuando Leopoldo Sánchez Preciado, originario de Colima, decidió emprender en la capital del país. Con una inversión inicial de 50 mil pesos, Don Leopoldo comenzó su aventura comercial en el local 18-A del Multifamiliar Miguel Alemán, un espacio que inicialmente se dedicaba a la venta de jugos y licuados. Sin embargo, la visión de negocio de Don Leopoldo pronto identificó una oportunidad de mercado: ofrecer tortas calientes en una ciudad que demandaba opciones de comida rápida y sabrosa.
El éxito no se hizo esperar. El crecimiento del negocio permitió la apertura de la sucursal emblemática en la avenida Félix Cuevas en 1960. Esta ubicación, estratégicamente situada frente al Hospital 20 de Noviembre, se consolidó como la casa matriz y el corazón de Tortas Don Polo. A lo largo de los años, el restaurante se ganó el afecto y la lealtad de una clientela diversa: vecinos de la colonia Del Valle, oficinistas, familias enteras, personal médico, pacientes y visitantes del hospital. La tortería expandió su alcance con otras sucursales, pero la de Félix Cuevas mantiene intacto el peso histórico y el espíritu del negocio original.
Actualmente, Tortas Don Polo cuenta con dos sucursales adicionales: una ubicada en Parque Hundido, sobre General Porfirio Díaz 534, en la colonia Noche Buena, y otra en la zona de Plutarco, en Don Juan 116, esquina con Plutarco Elías Calles. Cada una de estas sedes, sin embargo, comparte el legado de sabor y tradición que inició hace casi 70 años.
El Sello Infantil de Memo Ochoa: La Torta Suiza
La conexión de Guillermo Ochoa con Tortas Don Polo es profunda y personal. Antes de convertirse en uno de los porteros más reconocidos de la Selección Mexicana y disputar su sexta Copa del Mundo en 2026, "Memo" pasó gran parte de su infancia entre las mesas, el mostrador y la cocina del restaurante familiar. Era un joven dedicado, que equilibraba sus estudios y entrenamientos con el apoyo en el negocio de su padre.
Fue en este entorno donde nació la famosa torta Suiza. Un antojo personal de Guillermo, quien siendo niño, pedía a su padre una combinación especial de ingredientes que incluían varios quesos. "Hay una torta que se hizo, de hecho, por culpa mía. Yo se la pedía mucho a mi papá, le decía: ‘Oye, me gusta mucho con estos ingredientes; combínale los cuatro quesos’", relató el futbolista en diversas entrevistas. Lo que comenzó como una solicitud particular, pronto captó la atención de otros comensales, quienes al probarla, quedaron encantados.
Ante la creciente popularidad de esta creación, la familia Ochoa decidió incorporarla formalmente al menú de Tortas Don Polo. Aunque la receta ha evolucionado con el tiempo respecto a la versión original que pedía el joven Memo, la torta Suiza conserva la esencia de aquel momento familiar y se ha convertido en una de las especialidades más solicitadas. En el menú actual, esta torta se prepara con jamón, queso panela, queso amarillo y quesillo, y tiene un costo de 110 pesos, un precio accesible que refleja la filosofía del negocio de ofrecer calidad y tradición.
Un Espacio de Tradición y Sabor
La sucursal de Félix Cuevas, en particular, ofrece una experiencia que va más allá de la simple comida. Su diseño conserva una estética clásica, evocando las fondas y cafeterías tradicionales de la Ciudad de México que funcionan como puntos de encuentro comunitario. El local cuenta con un espacio amplio, mesas ideales para familias y grupos, servicio de restaurante y un mostrador donde las tortas se preparan al momento, garantizando frescura y sabor.
La rutina en Tortas Don Polo es un reflejo de su arraigo en la comunidad. Clientes habituales acuden para desayunar, otros prefieren llevarse sus tortas para disfrutar en casa o en la oficina, y muchos más visitan el lugar por tradición familiar, perpetuando el gusto por las recetas que han pasado de generación en generación. Además de sus famosas tortas, el restaurante ofrece una variedad de platillos que incluyen pan hecho en casa, bebidas tradicionales, jugos, licuados, desayunos mexicanos y la clásica "comida corrida", consolidando su oferta como un referente gastronómico en la zona.
El vínculo de Guillermo Ochoa con Tortas Don Polo es un testimonio de cómo los éxitos profesionales pueden ir de la mano con las raíces y los negocios familiares. La historia de esta tortería, desde sus humildes inicios hasta convertirse en un referente culinario y cuna de una especialidad que lleva el nombre de un ídolo, es un capítulo más en la rica tradición gastronómica de la Ciudad de México, un lugar donde el sabor y la historia se sirven en cada torta.
En el contexto del Mundial 2026, donde "Memo" Ochoa ha vuelto a ser protagonista, la mención de Tortas Don Polo no solo evoca recuerdos de infancia, sino que también celebra la perseverancia y el legado de un negocio que, como la carrera del portero, ha sabido adaptarse y mantenerse vigente a través del tiempo, ofreciendo a sus comensales una experiencia auténtica y llena de sabor.