La Universidad Nacional Autónoma de México no solo es la institución educativa más importante del país: también es la cuna de nueve de los empresarios más influyentes de México. Estos visionarios, formados en las aulas de la máxima casa de estudios, han construido imperios que abarcan desde telecomunicaciones hasta el béisbol profesional.
Encabeza la lista Carlos Slim Helú, el hombre más rico de México, quien estudió Ingeniería Civil en la UNAM antes de levantar un conglomerado que domina América Latina. Su presencia en telecomunicaciones con América Móvil, infraestructura con Grupo Carso y minería con Minera Frisco demuestra la visión estratégica que desarrolló desde sus años universitarios.
La diversidad de sectores donde brillan estos egresados universitarios es notable. Rafael Kalach Mizrahi, contador público formado en CU, transformó la industria textil mexicana con Grupo Kaltex y expandió su alcance al comercio minorista. Salvador Oñate Ascencio, también contador de la UNAM, edificó Grupo Financiero BanBajío como pilar del financiamiento empresarial en el Bajío mexicano.
El sector industrial también cuenta con representantes destacados. Agustín Franco Macías, ingeniero mecánico electricista, posicionó a Grupo Infra como líder en gases industriales y medicinales. Guillermo Francisco Vogel Hinojosa, administrador de empresas, consolidó su presencia en la industria acerera con Grupo Collado.
La formación pública de excelencia se refleja igualmente en otros rubros estratégicos. Rolando Vega Sáenz lidera Seguros Atlas desde su experiencia como contador, mientras que Carlos Hank Rhon, ingeniero mecánico electricista, impulsa proyectos de infraestructura y energía desde Grupo Hermes.
El deporte y el entretenimiento tampoco quedaron fuera. Alfredo Harp Helú, contador egresado en 1944, combinó su visión financiera con la pasión deportiva al frente de Grupo Martí, Sports City y los emblemáticos Diablos Rojos del México. Miguel Rincón Arredondo completa el listado al mando de BioPAPPEL.
Estos nueve empresarios demuestran que la educación pública de calidad sigue siendo semillero de talento y motor de la economía nacional. Sus trayectorias refutan el mito de que solo las universidades privadas o extranjeras forman líderes empresariales, y confirman que la UNAM continúa siendo plataforma de lanzamiento para quienes transforman industrias enteras.