La reciente reforma a la Ley Federal del Derecho de Autor incorporó mecanismos de protección para actores y artistas de doblaje frente al uso de inteligencia artificial, pero simultáneamente eliminó las salvaguardas que amparaban a la población general. El artículo 87 sustituyó la frase "la imagen de una persona" por "la imagen de artistas intérpretes o ejecutantes", restringiendo la protección únicamente a profesionales de la industria creativa.

Esta modificación implica que empresas tecnológicas y publicitarias podrán utilizar la voz y el rostro de cualquier ciudadano para entrenar sistemas de inteligencia artificial o crear campañas comerciales sin requerir autorización expresa. Los afectados no tendrán recurso legal ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial para denunciar estos usos no autorizados.

Eduardo De La Parra, especialista en propiedad intelectual de la UNAM, calificó el cambio como "regresivo" y advirtió que incluso el consentimiento incluido en avisos de privacidad perdió relevancia. "Aunque las personas se opongan, el uso de los datos de la imagen y voz se puede hacer libremente", señaló el académico.

Bajo la legislación anterior, casos como el de Diego Luna contra Johnnie Walker en 2011 —por usar su imagen y la de su familia sin consentimiento— pudieron resolverse favorablemente. Con la nueva ley, este tipo de protecciones desaparecieron. Fuentes cercanas al proceso legislativo revelaron que el dictamen original contemplaba protección universal, pero "de último momento se realizó un cambio" tras reuniones entre legisladores y cámaras empresariales como ALAI y Canieti.

La industria tecnológica argumentó que exigir autorizaciones expresas dificultaría la innovación y afectaría la publicidad digital. Mientras tanto, el uso de IA en producción audiovisual se aceleró: estudios emplean herramientas como Deepdub y MurfAI para automatizar doblajes, y empresas como TelevisaUnivision ya producen contenido apoyado en estas tecnologías.

En China, la serie animada "Qianqiu Shisong" fue generada completamente con inteligencia artificial por China Media Group, marcando un precedente de producción sin intervención humana. El vacío legal mexicano podría convertir a millones de ciudadanos en materia prima para entrenar sistemas de IA sin posibilidad real de oposición, mientras la tecnología avanza más rápido que la capacidad regulatoria del Estado.