El Mundial de Futbol 2026 está a la vuelta de la esquina, y con él, una batalla anticipada por conquistar los paladares y las gargantas de millones de mexicanos. Si bien la cerveza se perfila para seguir siendo la bebida predilecta durante los partidos, un nuevo panorama de consumo está emergiendo, liderado por las nuevas generaciones que buscan alternativas más saludables y moderadas. Las cervezas sin alcohol, los hard seltzers, los coolers y las bebidas listas para tomar (RTD, por sus siglas en inglés) se preparan para dar la pelea, buscando hacerse un hueco en un mercado que promete un impulso sin precedentes para la industria de bebidas.
Las expectativas son enormes. Se estima que el torneo, que se celebrará en México, Estados Unidos y Canadá, atraerá a cerca de 800,000 turistas al país. Esto, sumado a las millones de personas que seguirán los partidos desde estadios, bares, restaurantes y la comodidad de sus hogares, podría disparar las ventas de alimentos y bebidas hasta en un 30% durante los meses de junio y julio de 2026, según proyecciones de Deloitte.
El Reinado de la Cerveza y el Ascenso de las Alternativas
No hay duda de que la cerveza seguirá dominando el mercado. Datos de la Encuesta Nacional de Consumo de Bebidas y Tabaco (ENCODAT) revelan que la cerveza acapara más del 80% de las preferencias de los consumidores de alcohol en México, consolidándose como la bebida insignia para eventos deportivos. Sin embargo, un cambio de hábitos está reconfigurando el portafolio de las empresas. Las nuevas generaciones, en particular, muestran una tendencia hacia un menor consumo de alcohol tradicional, abriendo así un espacio significativo para categorías emergentes.
Laura González, directora para retail de NielsenIQ, señala que este cambio está impulsando el crecimiento de formatos saborizados, coolers y hard seltzers, especialmente entre los consumidores jóvenes. La cerveza sin alcohol, aunque aún representa un pequeño porcentaje del mercado cervecero mexicano (alrededor del 2%), está experimentando una expansión notable. Nuevos lanzamientos, mayor presencia en anaqueles y un creciente interés por reducir el consumo alcohólico sin sacrificar el ritual social de beber cerveza están impulsando esta tendencia.
Incluso marcas consolidadas como Heineken reportan que la cerveza sin alcohol ya constituye el 40% de sus ventas. Este fenómeno se alinea con tendencias globales de bienestar, cuidado personal y moderación en el consumo. Las opciones 'low alcohol' y sin alcohol ganan terreno a la par que los refrescos sin azúcar, aguas minerales y bebidas funcionales, que se posicionan tanto como bebidas independientes como mezcladores.
Un Mundial Más Largo, Oportunidades Amplificadas
El Mundial 2026 se perfila como un evento de mayor duración, con más equipos y un calendario un 34% más extenso que ediciones anteriores. Esta ampliación del torneo representa una ventana comercial extendida para fabricantes, minoristas y cadenas de conveniencia, multiplicando los momentos de consumo potenciales.
Deloitte estima que las bebidas alcohólicas representarán entre el 55% y el 65% del gasto total asociado a la llamada "canasta mundial", un conjunto de productos que podría generar ingresos adicionales por 181 millones de dólares. Con un calendario más largo, se espera que las reuniones en casa se conviertan en el principal motor de compra, favoreciendo formatos familiares y multipaquetes.
Benjamín Calderón, líder de customer success de NielsenIQ, confirma que, basándose en la experiencia de torneos anteriores, se observan incrementos importantes en las semanas de partido, especialmente para las marcas patrocinadoras del evento.
Antecedentes y Contexto Económico
Los datos de Mundiales pasados respaldan estas expectativas. Durante Qatar 2022, los refrescos experimentaron un crecimiento del 10% en las semanas de competencia, mientras que el ticket promedio de la cerveza aumentó un 13.6%. Las bebidas isotónicas también se perfilan como una categoría con gran proyección, impulsadas por las inversiones promocionales de los patrocinadores deportivos, y las bebidas energéticas mantienen un crecimiento constante entre los jóvenes.
Sin embargo, la industria de bebidas enfrenta un contexto complejo. La inflación persistente, el aumento del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a bebidas azucaradas y una desaceleración general del consumo han ejercido presión sobre las ventas durante el año. El consumidor mexicano también ha evolucionado, adoptando una lógica omnicanal para optimizar su presupuesto, alternando entre supermercados, tiendas de descuento y plataformas digitales.
El comercio electrónico, aunque aún representa solo el 7% de las ventas combinadas de autoservicio y online, mantiene crecimientos de doble dígito. Paralelamente, las cadenas de 'hard discount' como 3B y Neto han expandido su presencia, alcanzando cerca del 60% de los hogares mexicanos y consolidándose como un canal importante para bebidas alcohólicas y refrescos.
Señales de Recuperación y el Futuro del Consumo
A pesar de los desafíos, existen señales positivas. Las bebidas alcohólicas, que habían mostrado una tendencia negativa, están registrando un crecimiento del 2.8% en volumen en lo que va del año, según NielsenIQ. Este repunte, aunque modesto, es un indicador de la resiliencia del sector.
El Mundial 2026 no solo será un evento deportivo, sino también un catalizador para la industria de bebidas. La competencia por la atención del consumidor se ha diversificado, y las marcas que logren adaptarse a las nuevas preferencias, ofreciendo opciones innovadoras y alineadas con las tendencias de bienestar y moderación, serán las grandes ganadoras.