La salud de las mujeres mexicanas se encuentra en una encrucijada crítica, marcada por el envejecimiento poblacional y una abrumadora carga de enfermedades crónicas. Más del 70 por ciento de los adultos mayores en el país, una mayoría de mujeres, enfrentan padecimientos que demandan atención especializada y continua. Esta realidad, sumada a la inmensa responsabilidad que históricamente han asumido como cuidadoras principales de sus familias, subraya la urgencia de garantizarles un acceso equitativo y digno a los servicios de salud y a un sistema de cuidados robusto.

Así lo advirtieron Mariana Medina, doctora en Ciencias Políticas por la UNAM, y Yahaira Ochoa, representante de la Red de Mujeres por la Salud, quienes pusieron el dedo en la llaga sobre una problemática que, a pesar de su magnitud, a menudo queda relegada en la agenda pública.

La Carga Invisible de los Cuidados

Históricamente, las mujeres han sido el pilar del sistema de cuidados no remunerado en México. Desde la infancia hasta la vejez, su labor abarca el cuidado de hijos, padres ancianos y otros familiares enfermos. Esta dedicación, si bien fundamental para la cohesión social, tiene un costo personal y de salud significativo. La sobrecarga física y emocional derivada de estas responsabilidades puede exacerbar condiciones de salud preexistentes y dificultar el acceso a la atención médica necesaria para ellas mismas.

En contexto, la falta de un sistema de cuidados formal y accesible obliga a muchas mujeres a sacrificar sus propias necesidades de salud, desarrollo profesional y bienestar personal. La doctora Medina enfatizó que esta situación no es un asunto menor, sino una cuestión de justicia social y derechos humanos.

Enfermedades Crónicas: Un Desafío Creciente

El envejecimiento de la población trae consigo un aumento inevitable de enfermedades crónicas no transmisibles, como diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y diversos tipos de cáncer. Las estadísticas revelan que las mujeres mayores son particularmente vulnerables a estas condiciones. La falta de acceso a servicios de salud preventivos, diagnósticos oportunos y tratamientos adecuados agrava su situación, llevando a una mayor morbilidad y mortalidad.

Yahaira Ochoa señaló que la brecha de género en el acceso a la salud se manifiesta de diversas formas: desde barreras económicas y geográficas hasta la falta de perspectiva de género en la formación de los profesionales de la salud y en el diseño de políticas públicas. "No podemos seguir ignorando que las mujeres enfrentan desafíos de salud distintos y, a menudo, más complejos que los hombres", declaró Ochoa.

La Necesidad de un Sistema de Salud con Perspectiva de Género

Las expertas coinciden en que la solución no pasa únicamente por aumentar el presupuesto en salud, sino por reorientar las políticas y los servicios para que respondan a las necesidades específicas de las mujeres. Esto implica fortalecer la atención primaria, garantizar el acceso a medicamentos esenciales, ampliar la cobertura de servicios de salud mental y reproductiva, y, crucialmente, implementar un sistema nacional de cuidados que alivie la carga que actualmente recae desproporcionadamente sobre las mujeres.

"Un sistema de cuidados no es un gasto, es una inversión en el bienestar de toda la sociedad y en la equidad de género", argumentó Medina. "Permitiría que las mujeres tuvieran más tiempo y recursos para cuidar de su propia salud, participar plenamente en la economía y disfrutar de una vida más plena."

Implicaciones Sociales y Económicas

La desatención a la salud de las mujeres y la sobrecarga de cuidados tienen profundas implicaciones económicas y sociales. La incapacidad de muchas mujeres para participar plenamente en el mercado laboral debido a sus responsabilidades de cuidado representa una pérdida significativa de capital humano y potencial económico para el país. Además, el aumento de enfermedades crónicas no atendidas genera costos crecientes para el sistema de salud y para las familias.

Analistas señalan que abordar estas problemáticas de manera integral no solo mejoraría la calidad de vida de millones de mujeres, sino que también impulsaría el desarrollo económico y social de México, promoviendo una sociedad más justa y equitativa.

Llamado a la Acción

Ante este panorama, Mariana Medina y Yahaira Ochoa hicieron un llamado enérgico a las autoridades y a la sociedad en general para priorizar la salud de las mujeres y la creación de un sistema de cuidados. Subrayaron que es indispensable un enfoque intersectorial que involucre a los sectores salud, educación, trabajo y desarrollo social para construir políticas públicas efectivas y con perspectiva de género.

La lucha por el acceso a la salud para las mujeres es, en esencia, una lucha por la justicia social y la igualdad. Es un camino que México debe transitar con determinación para asegurar un futuro más saludable y equitativo para todas sus ciudadanas.