A los 77 años falleció Javier Coello Trejo, el abogado chiapaneco que construyó una carrera de casi seis décadas marcada por contrastes profundos: del combate implacable al narcotráfico y la corrupción sindical, a la defensa de personajes emblemáticos de los escándalos más turbios del sexenio de Andrés Manuel López Obrador.
Conocido como 'El Fiscal de Hierro', Coello Trejo alcanzó notoriedad nacional en los años noventa al encabezar operativos que llevaron tras las rejas a figuras intocables. Desde la entonces Procuraduría General de la República ordenó la detención de Joaquín Hernández Galicia, 'La Quina', el líder petrolero más poderoso del país. Como jefe Antidrogas bajo Carlos Salinas, capturó a Miguel Ángel Félix Gallardo y a Amado Carrillo Fuentes, 'El Señor de los Cielos'.
Pero el fiscal que presumía representar la ley sin concesiones terminó su trayectoria defendiendo a quienes muchos consideran símbolos de impunidad. Coello Trejo representó a Emilio Lozoya, el exdirector de Pemex acusado en los casos Odebrecht y AgroNitrogenados, escándalos que salpicaron directamente al gobierno de López Obrador. También defendió a Mónica García Villegas, 'Miss Moni', responsable del Colegio Rébsamen que colapsó en el sismo de 2017, y al exgobernador de Tamaulipas Francisco Javier García Cabeza de Vaca, prófugo de la justicia mexicana.
El abogado fue crítico feroz de las reformas judiciales impulsadas tanto por Felipe Calderón como por López Obrador, aunque su postura no impidió que su despacho, Coello Trejo & Asociados, fundado en 1984, se convirtiera en refugio legal de figuras controvertidas. Entre sus últimos casos estuvo la representación de víctimas en las denuncias contra Hugo López-Gatell por el manejo de la pandemia de covid-19, que dejó cientos de miles de muertos.
"Dicen que fui un cabrón; me acusaron, me persiguieron y me difamaron. Todo lo hice porque siempre he creído en la ley y en la justicia", escribió en su libro de memorias. Sin embargo, la trayectoria final de Coello Trejo plantea interrogantes sobre qué ley y qué justicia defendía realmente: ¿la del fiscal implacable que cazaba narcos, o la del abogado que blindaba a los protegidos del poder?
Coello Trejo también fue profesor del Instituto Nacional de Ciencias Penales y de la Universidad Anáhuac del Sur, además de colaborador de El Financiero. Su muerte cierra un capítulo ambiguo en la historia judicial mexicana: el de un hombre que pasó de perseguir criminales a defenderlos, dejando un legado tan brillante como cuestionable.