El profesor tsotsil Alberto Patish-tán Gómez, figura emblemática de la lucha por la justicia indígena y quien fuera indultado en 2013 tras pasar 13 años en prisión, falleció ayer en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. La noticia fue confirmada por la organización Servicios y Asesorías para la Paz, Asociación Civil (Serapaz), que ha acompañado su caso y el de muchas otras comunidades.

Patish-tán Gómez fue acusado del asesinato de siete policías, un cargo que él y sus defensores siempre negaron, argumentando que se trataba de una fabricación de pruebas y un proceso viciado. Su encarcelamiento se convirtió en un símbolo de las injusticias que enfrentan los pueblos originarios dentro del sistema judicial mexicano, donde las barreras del idioma, la falta de acceso a una defensa adecuada y los prejuicios culturales a menudo juegan en contra de los acusados.

Un Largo Camino Hacia la Libertad

La liberación de Alberto Patish-tán en 2013, otorgada por el entonces presidente Enrique Peña Nieto mediante un indulto presidencial, representó un hito para los derechos humanos en México. Este acto, aunque celebrado por organizaciones civiles y defensores de los derechos indígenas, también puso de manifiesto las profundas fallas del sistema de justicia que permitieron que un hombre pasara más de una década privado de su libertad bajo acusaciones que, según sus defensores, carecían de sustento sólido.

El caso de Patish-tán no fue aislado. Históricamente, los pueblos indígenas en México han sido desproporcionadamente afectados por el sistema penal. La falta de traductores competentes, la incomprensión de sus sistemas normativos y la pobreza han sido factores recurrentes que han llevado a la encarcelación de miles de personas indígenas, muchas de ellas en espera de juicio durante años, o condenadas con base en pruebas dudosas.

Serapaz, en su comunicado, recordó la importancia de la lucha de Patish-tán y la necesidad de seguir trabajando para erradicar las injusticias que aún prevalecen. La organización ha sido fundamental en la visibilización de casos como el suyo, documentando abusos y promoviendo reformas legales que garanticen un acceso equitativo a la justicia para todos los mexicanos, sin importar su origen étnico o condición social.

El Legado de la Resistencia Indígena

La figura de Alberto Patish-tán trasciende su caso particular. Representa la resistencia de los pueblos originarios frente a un Estado que, en muchas ocasiones, ha sido incapaz de garantizar sus derechos fundamentales. Su liberación fue vista no solo como un acto de justicia para él, sino como un reconocimiento implícito de las deficiencias del sistema judicial y una oportunidad para reflexionar sobre la necesidad de un cambio profundo.

En el contexto actual, donde la conversación sobre los derechos indígenas y la justicia social sigue siendo crucial, el legado de Patish-tán cobra una nueva relevancia. Su historia es un recordatorio de que la lucha por la equidad y el respeto a la diversidad cultural en México está lejos de concluir. Las comunidades indígenas continúan demandando un trato justo, el reconocimiento de sus territorios y la protección de sus formas de vida, enfrentando desafíos que requieren atención constante y acciones concretas por parte de las autoridades.

La muerte de Patish-tán enluta a las organizaciones que lucharon por su causa y a las comunidades que vieron en él un símbolo de esperanza. Sin embargo, también renueva el compromiso de seguir trabajando por un sistema de justicia más humano y equitativo, donde las voces de los pueblos originarios sean escuchadas y sus derechos, plenamente respetados. La memoria de su lucha servirá como inspiración para las generaciones futuras que continúan defendiendo la dignidad y la justicia para los pueblos indígenas de México.

El caso de Alberto Patish-tán Gómez es un capítulo doloroso pero significativo en la historia reciente de México, que subraya la persistente necesidad de reformas estructurales en el sistema de justicia para asegurar que la presunción de inocencia y el debido proceso sean una realidad para todos, especialmente para los grupos históricamente marginados. La labor de organizaciones como Serapaz es vital para mantener viva la memoria y la exigencia de justicia.

La comunidad tsotsil y los activistas por los derechos humanos lamentan profundamente su partida, pero celebran la vida de un hombre que, a pesar de las adversidades, se convirtió en un faro de esperanza y un ejemplo de perseverancia en la búsqueda de la verdad y la justicia. Su legado perdurará como un llamado a la acción para construir un México más inclusivo y equitativo.

La trascendencia de su caso radica en la visibilización de las profundas brechas que aún existen en el acceso a la justicia para las comunidades indígenas. La lucha de Patish-tán, aunque personal, se entrelaza con la de innumerables personas que han enfrentado obstáculos similares, evidenciando la urgencia de transformar las estructuras que perpetúan la desigualdad y la discriminación en el país.

La memoria de Alberto Patish-tán Gómez servirá como un recordatorio constante de la importancia de defender los derechos de los pueblos originarios y de la necesidad de un sistema judicial que verdaderamente sirva a todos los ciudadanos, sin distinción. Su fallecimiento marca el fin de una etapa, pero el inicio de una reflexión más profunda sobre los pendientes en materia de justicia y derechos humanos en México.