En un ejercicio que huele a simulación y doble discurso, la dirigencia de Morena, a través de Citlalli Hernández Mora, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, ha reiterado la supuesta vigencia de la regla antinepotismo para las elecciones de 2027. Sin embargo, las declaraciones dejan una puerta abierta que parece diseñada para acomodar a figuras políticas con historial cuestionable, como el senador Félix Salgado Macedonio, cuyo registro para la gubernatura de Guerrero será, según ella, "competencia de nuestros órganos internos" determinar si cumple los requisitos.

La narrativa oficialista intenta vender la idea de que Morena está comprometido con la erradicación de prácticas que tanto criticó cuando estaba en la oposición. La prohibición del nepotismo, aprobada oficialmente en 2025, se presenta como un candado para evitar que familiares de funcionarios actuales accedan a puestos de elección popular. No obstante, la flexibilidad con la que se maneja la aplicación de esta regla, especialmente en casos tan emblemáticos como el de Salgado Macedonio, genera serias dudas sobre la real voluntad del partido para aplicar la norma de manera estricta y equitativa.

El Caso Salgado Macedonio: Un Símbolo de la Hipocresía Guinda

El senador Félix Salgado Macedonio, conocido por sus aspiraciones y controversias, solicitó licencia en el Senado para buscar la gubernatura de Guerrero. El detalle crucial es que su hija, Evelyn Salgado Pineda, es la actual gobernadora de esa misma entidad. Ante esta situación, Citlalli Hernández declaró que Salgado Macedonio "sí puede registrarse, es militante de Morena, todos nuestros militantes pueden registrarse". Esta afirmación, aunque técnicamente correcta en cuanto a la militancia, ignora la esencia misma de la regla antinepotismo: evitar la concentración de poder y los posibles conflictos de interés dentro de una misma familia.

La explicación de Hernández Mora de que "es competencia de nuestros órganos internos definir si cumplen esos requisitos y validar en su caso el registro o no" suena a una maniobra para justificar posibles excepciones. Se argumenta que la Comisión Nacional de Elecciones revisará la documentación y la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia evaluará el comportamiento, advirtiendo sanciones por "guerra sucia". Sin embargo, la historia reciente de Morena sugiere que las "sanciones" y "evaluaciones" a menudo terminan beneficiando a los protegidos del partido, mientras que las críticas y las voces disidentes son silenciadas.

La Estrategia de Morena: ¿Regla o Pretexto?

La implementación de la regla antinepotismo se dio en un contexto donde Morena no logró el apoyo de sus aliados, el PT y el Verde Ecologista, para elevarla a rango constitucional en las elecciones intermedias. Solo se consiguió que para 2030 ningún partido pueda presentar candidaturas con este tipo de conflictos. Esta falta de consenso a nivel nacional y la posterior aplicación selectiva de la norma dentro del propio partido sugieren que la regla antinepotismo podría ser más una herramienta de propaganda que un compromiso genuino con la transparencia y la meritocracia.

El calendario de registros para aspirantes, que se llevará a cabo en el World Trade Center de la Ciudad de México del 22 al 27 de junio, también revela una organización que busca controlar el proceso. La pausa programada para el 24 de junio, coincidiendo con el partido de la Selección Mexicana contra Chequia, parece un intento por desviar la atención mediática o, quizás, por generar un ambiente de unidad nacional que opaque las disputas internas.

Antecedentes de Nepotismo y Clientelismo en la 4T

Morena ha sido señalado en diversas ocasiones por prácticas que rozan o caen directamente en el nepotismo y el clientelismo. Desde la asignación de cargos a familiares y allegados de figuras prominentes hasta el uso de recursos públicos para favorecer a "corcholatas" y aspirantes, el partido guinda no ha estado exento de críticas. La regla antinepotismo, en este contexto, parece ser un intento desesperado por limpiar su imagen ante la opinión pública, sin estar dispuesto a sacrificar a sus figuras más influyentes o a sus cuadros "rentables" políticamente.

La propia Citlalli Hernández, al ser cuestionada sobre el caso de Salgado Macedonio, enfatizó que "todos nuestros militantes pueden registrarse". Esta declaración, aunque busca ser inclusiva, abre la puerta a la interpretación de que la militancia y la lealtad al partido podrían pesar más que el cumplimiento estricto de las normas éticas. La "competencia de nuestros órganos internos" se convierte así en un comodín para justificar cualquier decisión, por más cuestionable que parezca.

El Futuro de la Democracia Interna en Morena

La forma en que Morena maneje estos procesos internos definirá en gran medida la percepción pública sobre su compromiso con la democracia y la rendición de cuentas. Si se permite que figuras como Félix Salgado Macedonio compitan bajo la bandera del antinepotismo, mientras su hija ostenta el poder ejecutivo en Guerrero, se enviará un mensaje claro: las reglas son para los débiles o para los que no tienen padrinos políticos poderosos dentro del partido.

La ciudadanía observa con atención si Morena será capaz de aplicar sus propias reglas con imparcialidad o si, una vez más, prevalecerán los intereses de grupo y las viejas prácticas políticas disfrazadas de nuevas normativas. La credibilidad del partido y, en última instancia, la salud de la democracia mexicana, dependen de que se demuestre que las normas éticas se aplican a todos por igual, sin distingos ni excepciones.

La Comisión Nacional de Elecciones, bajo el mando de Hernández Mora, tiene la tarea de navegar estas aguas turbulentas. La presión mediática y la escrutinio público serán intensos, especialmente en casos como el de Guerrero. La forma en que se resuelva la aspiración de Salgado Macedonio será un termómetro clave para medir la seriedad con la que Morena toma sus propios estatutos y su compromiso con la regeneración política que tanto pregonan.