En un giro que busca redefinir las reglas internas, Morena ha anunciado que pondrá fin a la práctica de otorgar "premios de consolación" a los aspirantes que no resulten victoriosos en las encuestas para definir candidaturas, particularmente de cara a las elecciones intermedias de 2027. Citlalli Hernández, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones del partido, fue la encargada de comunicar esta nueva directriz, marcando una clara diferencia con los procesos electorales anteriores, especialmente el de 2024.
Un Nuevo Rumbo para Morena
La declaración de Hernández subraya que el acuerdo previo para la elección presidencial de 2024, donde los aspirantes que no ganaron la encuesta recibieron posiciones clave en el Congreso de la Unión, fue un "proceso extraordinario" y no sentará un precedente para futuros comicios. Este cambio de estrategia busca, según la dirigencia, fortalecer la disciplina interna y asegurar que los militantes se comprometan plenamente con los resultados de las encuestas, sin la expectativa de un cargo garantizado en caso de derrota.
El antecedente más cercano y relevante fue la definición de la candidatura presidencial de 2024, que culminó con la victoria de Claudia Sheinbaum. En aquel entonces, figuras como Ricardo Monreal, Adán Augusto López y Gerardo Fernández Noroña, quienes compitieron por la nominación, fueron posteriormente designados para roles significativos: Monreal como coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, López en la coordinación del Senado, y Noroña ocupando la Presidencia de la Cámara Alta por un periodo. Esta práctica, ahora desestimada, generó debate sobre la meritocracia y la distribución de poder dentro del partido.
Citlalli Hernández enfatizó que los aspirantes que se registren para las próximas contiendas deberán firmar un documento comprometiéndose a acatar los resultados de las encuestas. "Yo veo un buen ánimo de nuestros compañeros, que reconocen este esfuerzo que el partido realiza de generar las mejores condiciones de registro. La verdad es que no vemos ni rupturas ni diferencias", afirmó, intentando proyectar unidad y consenso dentro de las filas guindas.
El Proceso de Registro para 2027
El calendario de registros para las candidaturas de Morena, en alianza con el Partido del Trabajo y el Partido Verde, para las elecciones de 2027, se desarrollará a lo largo de la semana del 22 al 27 de junio en el World Trade Center de la Ciudad de México. Los aspirantes deberán cumplir con los requisitos y formalidades establecidas por el partido para poder participar en el proceso interno.
El cronograma detallado incluye:
- Lunes 22 de junio: Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur y Campeche.
- Martes 23 de junio: Chihuahua, Colima y Guerrero.
- Miércoles 24 de junio: Sin actividad debido al partido México contra Chequia.
- Jueves 25 de junio: Michoacán, Nayarit y Nuevo León.
- Viernes 26 de junio: Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí y Sonora.
- Sábado 27 de junio: Sinaloa, Tlaxcala y Zacatecas.
Este proceso de registro es crucial, ya que sienta las bases para la conformación de las candidaturas que buscarán refrendar o expandir el poder de la coalición en los estados donde habrá elecciones.
Medidas Contra Campañas Anticipadas y Críticas
Ariadna Montiel, presidenta del partido, abordó las preocupaciones sobre posibles campañas anticipadas y las medidas que Morena implementará para evitar acusaciones. Señaló que los aspirantes recibirán una "guía" y se les exhortará a trabajar en el "territorio con sus tenis, sus volantes" para defender el proyecto de la Cuarta Transformación. Esta retórica busca enfocar el esfuerzo de los aspirantes en la promoción del proyecto y no en contiendas internas prematuras.
Montiel también aprovechó para desestimar las críticas y observaciones del Instituto Nacional Electoral (INE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) sobre presuntas irregularidades en las afiliaciones digitales. Atribuyó estas señaras a "los amigos de Lorenzo Córdova" y a "malquerientes", argumentando que buscan desacreditar el crecimiento del movimiento. "No se registran muertos, solo buscan poner en duda nuestro sistema de afiliación, porque no les gusta el crecimiento que tiene nuestro movimiento y porque hay una gran empatía del proyecto de Morena", declaró, defendiendo la legitimidad y el avance de su partido.
La decisión de Morena de eliminar los "premios de consolación" representa un intento por profesionalizar sus procesos internos y fomentar una mayor lealtad y compromiso entre sus militantes. Sin embargo, la efectividad de esta medida y su impacto en la unidad del partido serán puestos a prueba en los próximos meses, a medida que se desarrollen los procesos de selección y las campañas electorales. La historia reciente de Morena ha estado marcada por la negociación y el reparto de posiciones, y este cambio podría generar tensiones internas si no se maneja con habilidad política.
En el contexto de la política mexicana, donde las alianzas y las negociaciones son moneda corriente, la postura de Morena de cerrar filas y exigir lealtad absoluta a los resultados de las encuestas podría ser vista como una señal de madurez política o, por el contrario, como una estrategia para concentrar el poder y evitar disidencias internas. La oposición, por su parte, estará atenta a cualquier fisura que pueda surgir en el partido oficialista.
La declaración de Citlalli Hernández también puede interpretarse como un mensaje directo a las figuras políticas que aspiran a posiciones de poder: el camino al éxito dentro de Morena pasa por la aceptación de las reglas del juego, sin garantías de salvavidas. Esto podría incentivar a los aspirantes a concentrarse en construir un proyecto sólido y atractivo para la ciudadanía, en lugar de depender de acuerdos cupulares posteriores a las definiciones internas.
El desafío para Morena será mantener la cohesión del partido y evitar la desbandada de figuras importantes que pudieran sentirse marginadas o inconformes con la nueva política. La experiencia de 2024, con el reparto de cargos, si bien criticada por algunos, sirvió para mantener unidas a las facciones y asegurar un frente común en el Congreso. La ausencia de esta "red de seguridad" podría tener consecuencias imprevistas en la dinámica interna del partido y en su capacidad para negociar y operar políticamente en el futuro.
La postura de Morena, en este sentido, se alinea con una tendencia creciente en la política mexicana de buscar procesos de selección más transparentes y competitivos, aunque la implementación y la percepción pública de estos procesos siempre estarán sujetas a escrutinio. La "guía" que recibirán los aspirantes y el énfasis en el trabajo de "territorio" sugieren un esfuerzo por conectar más directamente con la base y con los votantes, alejándose de las prácticas de negociación de cargos que a menudo generan desconfianza ciudadana.
Finalmente, la firmeza con la que Morena está comunicando esta nueva política, desvinculándola de procesos pasados y presentándola como una evolución necesaria, busca proyectar una imagen de partido consolidado y con una visión clara hacia el futuro. La efectividad de esta estrategia dependerá, en última instancia, de la capacidad del partido para gestionar las posibles inconformidades y para asegurar que los procesos de selección sean percibidos como legítimos y justos por la mayoría de sus militantes y simpatizantes.