La Cámara de Diputados aprobó ayer en lo general, mediante un proceso acelerado tipo fast track, la iniciativa presidencial que modifica el calendario electoral judicial. La reforma, enviada por Claudia Sheinbaum, recorre la elección de jueces y magistrados de junio de 2027 a junio de 2028.
La justificación oficial señala que buscan evitar la coincidencia con los comicios ordinarios del próximo año. Sin embargo, críticos advierten que el verdadero objetivo es ganar tiempo político y controlar el proceso de selección de juzgadores bajo condiciones más favorables al oficialismo.
Morena y sus aliados impusieron su mayoría calificada para acelerar la discusión, limitando el debate de fondo sobre las implicaciones de modificar nuevamente las reglas del juego electoral. La oposición presentó cerca de 300 reservas que serán discutidas este miércoles, aunque el desenlace parece cantado.
La votación en lo particular del articulado se realizará en las próximas horas. El oficialismo tiene los votos necesarios para aprobar la reforma tal como llegó desde Palacio Nacional, consolidando así otro capítulo de la controvertida transformación del Poder Judicial.
Esta maniobra legislativa se suma a la larga lista de reformas constitucionales impulsadas a toda velocidad por el gobierno de la Cuarta Transformación. La elección judicial, bandera del proyecto lopezobradorista, ahora se retrasa un año completo mediante el mismo método expedito que caracteriza la actual legislatura.
La pregunta que queda en el aire es si este aplazamiento responde genuinamente a razones logísticas o si esconde una estrategia para manipular los tiempos políticos en beneficio del partido en el poder.