El partido Movimiento Regeneración Nacional lanzó una embestida política contra Alejandro Moreno Cárdenas, presidente nacional del PRI, a quien acusó de solicitar la intervención de Estados Unidos para impulsar investigaciones contra militantes morenistas.
La ofensiva ocurre en un momento en que Morena refuerza su respaldo a figuras cuestionadas dentro de sus filas. El partido cerró filas en torno al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y al senador Enrique Inzunza Cázarez, ambos bajo escrutinio público en semanas recientes.
Desde la dirigencia morenista se calificó la gestión de Moreno Cárdenas ante autoridades estadounidenses como un acto de subordinación que traiciona la soberanía nacional. "Alito anda rogando que intervengan desde el extranjero porque aquí ya no tiene credibilidad", señalaron fuentes del partido.
El líder del PRI habría buscado que instancias norteamericanas abrieran expedientes contra funcionarios y legisladores de Morena, en lo que el oficialismo interpreta como una estrategia desesperada ante su debilitamiento electoral. La acusación no especifica qué agencias o autoridades estadounidenses habrían sido contactadas.
Morena aprovechó el episodio para contraatacar y desviar la atención de los señalamientos que pesan sobre Rocha Moya e Inzunza Cázarez. Ambos políticos han enfrentado cuestionamientos por presuntos vínculos con casos de corrupción y manejo irregular de recursos públicos, aunque ninguno ha sido formalmente imputado.
La estrategia del partido gobernante combina la defensa cerrada de sus cuadros con el ataque frontal a la oposición priista, en un momento en que el PRI atraviesa su peor crisis de legitimidad en décadas. Moreno Cárdenas no ha respondido públicamente a las acusaciones de buscar intervención extranjera.
El enfrentamiento evidencia la polarización del escenario político mexicano, donde las acusaciones cruzadas sustituyen cada vez más al debate de fondo sobre los problemas que aquejan al país.