La dirigencia nacional de Morena ha sido señalada por su propia militancia de haber dado la espalda a sus candidatos en Coahuila, la única entidad donde se celebraron elecciones este año. La acusación proviene de voces internas, como la del diputado local Alberto Hurtado Vera, quien buscaba la reelección por el distrito 15 de Saltillo y ahora denuncia un abandono total por parte del partido.
Según Hurtado Vera, la cúpula de Morena no solo dejó a sus aspirantes a la deriva, sino que ahora se dedica a buscar responsables externos por una derrota que, según él, es responsabilidad directa de la dirigencia. Esta estrategia de "echarle la culpa a otros" es una táctica recurrente para evadir la autocrítica y el reconocimiento de sus propios errores de gestión y estrategia electoral.
El legislador coahuilense enfatizó que, en un proceso electoral donde Morena tenía la oportunidad de consolidar su presencia en el norte del país, la dirigencia nacional brilló por su ausencia. La falta de apoyo logístico, financiero y político se tradujo en campañas débiles y desorganizadas, condenadas al fracaso desde el principio.
La elección en Coahuila representaba un bastión importante para Morena, no solo por ser la única contienda de este año, sino también por la posibilidad de arrebatar un estado históricamente gobernado por el PRI. Sin embargo, la falta de una estrategia clara y el desinterés de la dirigencia nacional parecen haber sentenciado el resultado antes de que las urnas abrieran.
Hurtado Vera lamentó que, en lugar de analizar las causas profundas de la derrota, la dirigencia morenista se incline por señalar a factores externos o a la supuesta "traición" de candidatos que, según él, fueron abandonados a su suerte. Esta narrativa busca desviar la atención de la incompetencia y la falta de liderazgo que han caracterizado a la actual dirigencia.
El diputado local subrayó que la derrota en Coahuila no es un hecho aislado, sino un reflejo de problemas estructurales dentro de Morena. La falta de unidad, la pugna por las candidaturas y la ausencia de una visión clara a nivel nacional están minando las posibilidades del partido de consolidarse como una fuerza política sólida y confiable.
La situación en Coahuila pone de manifiesto la desconexión entre la dirigencia nacional de Morena y las bases militantes en los estados. Mientras los candidatos locales luchan por recursos y apoyo, la cúpula parece más preocupada por mantener el control y repartir cuotas de poder que por ganar elecciones.
Este abandono se suma a otras críticas que han surgido desde diferentes frentes hacia la dirigencia de Morena, cuestionando su capacidad para gestionar el partido y para mantener la unidad interna. La búsqueda de culpables externos es una estrategia desesperada para evitar rendir cuentas ante la militancia y la opinión pública.
La elección en Coahuila, aunque de menor escala que las presidenciales, era una prueba de fuego para Morena. El resultado adverso, sumado a las acusaciones de abandono, plantea serias dudas sobre el futuro del partido y su capacidad para competir en futuros comicios.
El diputado Hurtado Vera hizo un llamado a la reflexión dentro de Morena, instando a la dirigencia a asumir su responsabilidad y a cambiar de rumbo. De lo contrario, advirtió, el partido corre el riesgo de seguir cosechando derrotas y de perder la confianza de la ciudadanía.
La narrativa de "buscar responsables" por parte de la dirigencia de Morena es una clara señal de debilidad y de falta de autocrítica. En lugar de fortalecer al partido, esta actitud solo contribuye a la desmoralización de las bases y a la erosión de su imagen pública.
El caso de Coahuila es un espejo de los problemas que aquejan a Morena a nivel nacional: una dirigencia centralista, poco sensible a las necesidades locales y propensa a la autocomplacencia. La derrota electoral es solo la consecuencia visible de una gestión deficiente y de una estrategia política fallida.
La exigencia de Hurtado Vera resuena con la de muchos otros militantes que se sienten ignorados y desprotegidos por su propio partido. La dirigencia de Morena debe entender que el éxito electoral depende del apoyo y la unidad de sus bases, no de la imposición de directrices desde un escritorio lejano.
En definitiva, la elección en Coahuila ha expuesto las grietas en la estructura de Morena y la preocupante tendencia de su dirigencia a evadir responsabilidades. La búsqueda de culpables externos es una estrategia perdedora que solo profundiza la crisis interna del partido.