La capital de Ucrania fue blanco de un bombardeo intensivo con proyectiles balísticos lanzados desde territorio ruso, según reportes de autoridades locales y testigos presenciales.

Decenas de civiles corrieron hacia las estaciones del sistema de transporte subterráneo para protegerse del ataque, que provocó múltiples explosiones en diferentes puntos de la ciudad.

Las detonaciones fueron de tal magnitud que causaron vibraciones perceptibles en edificios residenciales y comerciales de la zona afectada, generando pánico entre la población.

Hasta el momento de este reporte, las autoridades ucranianas no han emitido un balance oficial sobre posibles víctimas o daños materiales derivados del bombardeo.

El ataque se suma a la serie de ofensivas que han caracterizado el conflicto armado entre ambas naciones, que continúa sin perspectivas claras de resolución diplomática.

Los sistemas de defensa aérea de Kiev fueron activados durante el incidente, aunque no se ha confirmado cuántos proyectiles fueron interceptados antes de alcanzar sus objetivos.

La situación en la capital permanece tensa mientras los servicios de emergencia evalúan la extensión de los daños causados por el ataque de esta jornada.