El panorama logístico global y mexicano ha experimentado una transformación significativa en los últimos años. Lo que antes se vislumbraba como un camino imparable hacia el libre comercio y el auge del comercio electrónico, hoy se ve matizado por el incremento de barreras arancelarias. Este fenómeno ha impactado directamente a empresas como Estafeta, cuya operación se ha visto afectada por las nuevas políticas fiscales, particularmente en lo referente a los paquetes de bajo valor conocidos como 'minimis'.

Gabriel Guzmán Ávila, director de servicios internacionales y Supply Chain de Estafeta, reconoció en entrevista con Expansión que el aumento en las tarifas de importación para estos paquetes, que tradicionalmente provienen de Asia y, en gran medida, de China, ha desincentivado la compra por parte de los consumidores mexicanos. El impacto en el costo final del producto se ha vuelto un factor disuasorio, mermando el ánimo de compra.

Históricamente, los paquetes 'minimis' gozaban de exención de impuestos y trámites aduaneros. Sin embargo, a principios de 2025, se implementó un impuesto del 18%, que posteriormente escaló al 33.5% a partir de agosto del mismo año. Este cambio no solo encareció los productos, sino que también impuso nuevas obligaciones a los consumidores, quienes ahora deben proporcionar datos personales como teléfono, RFC y dirección para validar sus envíos.

"Sí limita (el endurecimiento a minimis) y espanta un poco cuando terminan impactando directamente el costo del producto al consumidor final", señaló Guzmán, aunque evitó precisar la magnitud de la caída en este segmento de tráfico de paquetes. La tendencia de restringir los 'minimis' no es exclusiva de México; Estados Unidos fue pionero en tomar medidas al respecto, seguido por otras regiones como Europa, buscando con ello incentivar la producción y el consumo de bienes locales.

"Todos estos impuestos a los minimis han venido a regular y a mejorar también las cadenas de suministro, lo cual se trata de pagar las fracciones arancelarias y las cuotas compensatorias que sean necesarios sin sacrificar calidad. Los mercados europeos lo están haciendo de una muy buena manera, aunque claro, esto encarece la transacción para el consumidor final", añadió el directivo.

En este contexto de reconfiguración del mercado, Estafeta, una empresa de capital mexicano, estuvo a punto de cambiar de manos. En julio de 2024, la gigante estadounidense UPS anunció su intención de adquirir la compañía mexicana, en un momento de auge para el sector logístico. Sin embargo, el panorama favorable no se materializó.

Un año después, en septiembre de 2025, ambas empresas anunciaron la cancelación del acuerdo de compra. Las condiciones para el cierre de la transacción no se cumplieron, lo que llevó a la decisión corporativa de no proceder. Guzmán Ávila reconoció que, si bien los cambios regulatorios en materia de 'minimis' sí afectaron los planes originales, la cancelación de la compra no fue un impedimento para la operación de Estafeta.

"Finalmente fue una decisión que se tomó a nivel corporativo. Las dos son unas grandes compañías. Si no se llevó a cabo, tal vez no era el momento correcto. Me parece que comparten muchas ventajas, ideologías. Me parece que ambas compañías están listas para dar los siguientes pasos, ya sea de manera conjunta o en singular", comentó.

El endurecimiento de las políticas para los 'minimis' llevó a otras empresas a reajustar sus operaciones. Un ejemplo fue Correos de México, que en agosto de 2025 suspendió temporalmente los envíos de paquetería a Estados Unidos, reanudándolos hasta finales de marzo de este año. "Me parece que fue una estrategia que cambió de un año para otro por cuestiones del mercado, pero sin impactarnos. Nos hizo mucho más fuertes. Nos preparó para mejores escenarios", agregó Guzmán.

Mientras el negocio de los envíos de 'minimis' experimentaba una desaceleración, Estafeta identificó una nueva área de oportunidad en el creciente mercado de refacciones para automóviles en México. La llegada masiva de vehículos de fabricación china entre 2020 y 2023 ha generado una demanda considerable de piezas de repuesto.

Estafeta cuenta con más de dos décadas de experiencia brindando servicios logísticos al sector automotriz, incluyendo la cadena de suministro de componentes como motores. Sin embargo, el almacenamiento y distribución de refacciones se ha consolidado como un segmento de creciente importancia en los últimos dos años, impulsado por la expansión de las marcas chinas en el mercado nacional.

Se estima que el negocio de refacciones ha experimentado un crecimiento cercano al 22%, lo que representa una alternativa sólida para Estafeta ante la contracción del segmento de 'minimis'. La empresa busca capitalizar esta tendencia para fortalecer su portafolio de servicios y adaptarse a las nuevas dinámicas del mercado automotriz mexicano.

La reconfiguración del sector logístico, marcada por políticas arancelarias y cambios en los patrones de consumo, obliga a empresas como Estafeta a una constante adaptación. La diversificación hacia nichos de mercado emergentes, como el de refacciones para autos chinos, se perfila como una estrategia clave para mantener la competitividad y el crecimiento en un entorno económico en constante evolución.