La compañía estadounidense Micron Technology cruzó por primera vez el umbral del billón de dólares en capitalización bursátil, consolidándose como uno de los gigantes tecnológicos más valiosos del planeta.

El hito se registró en medio de una demanda sin precedentes de chips de memoria especializados para aplicaciones de inteligencia artificial, sector que ha transformado la industria de semiconductores en los últimos años.

Micron se une así a un selecto grupo de corporaciones que han alcanzado esta valuación estratosférica, dominado hasta ahora por nombres como Apple, Microsoft, Nvidia y otras tecnológicas de primer nivel.

La escalada en el valor de mercado de la firma refleja el apetito global por componentes de memoria de alto rendimiento, indispensables para entrenar y operar sistemas de IA cada vez más complejos y demandantes.

Analistas del sector señalan que el crecimiento exponencial de centros de datos, computación en la nube y aplicaciones de aprendizaje automático ha convertido a los fabricantes de memoria en piezas clave de la infraestructura tecnológica mundial.

La compañía, con sede en Idaho, ha capitalizado su posición como uno de los principales proveedores de memoria DRAM y almacenamiento NAND, productos esenciales para la nueva generación de servidores y sistemas de IA.

El logro marca un punto de inflexión para Micron, que durante años compitió en un mercado volátil de semiconductores caracterizado por ciclos de auge y caída, pero que ahora encuentra un motor de crecimiento sostenido en la revolución de la inteligencia artificial.