El gobierno de México hizo un llamado urgente para refundar la Organización de las Naciones Unidas, señalando que el organismo internacional atraviesa la crisis más profunda de su historia.

La declaración mexicana advierte que la ONU enfrenta simultáneamente una crisis política, financiera y de credibilidad sin precedentes desde que fue establecida en 1945, al término de la Segunda Guerra Mundial.

La postura mexicana se suma a un creciente coro de voces internacionales que cuestionan la efectividad del sistema multilateral actual, particularmente ante conflictos globales donde el Consejo de Seguridad ha mostrado parálisis institucional.

Aunque la declaración no detalla propuestas específicas de reforma, el llamado a "refundar" el organismo sugiere cambios estructurales profundos más allá de ajustes administrativos o presupuestales.

La ONU ha enfrentado críticas recurrentes por su incapacidad para prevenir o resolver conflictos armados, así como por el poder de veto que ejercen los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad.

México ha mantenido históricamente una posición activa en foros multilaterales, defendiendo principios como la no intervención y la solución pacífica de controversias, pilares de su política exterior desde hace décadas.