REZAGO DIGITAL ALARMANTE

Un sombrío panorama se cierne sobre el sector empresarial mexicano en materia de adopción tecnológica. Según el estudio "México inteligente: la IA y la oportunidad de un sistema financiero y de seguros más confiable e incluyente", elaborado por el Centro México Digital (CMD) con datos del Censo Económico 2024 del INEGI, apenas el 8 por ciento de las compañías en el país han integrado sistemas de inteligencia artificial (IA) en sus operaciones.

Esta cifra sitúa a México en una posición de clara desventaja frente a economías más avanzadas. Como punto de comparación, Estados Unidos reporta un índice de adopción del 30.4 por ciento, más de tres veces superior al mexicano. La brecha se amplía aún más si consideramos otras naciones desarrolladas, donde la IA se ha convertido en una herramienta fundamental para la competitividad y la innovación.

EL IMPACTO EN LA COMPETITIVIDAD

La baja penetración de la IA en el tejido empresarial mexicano tiene implicaciones directas en su capacidad para competir a nivel global. La inteligencia artificial no es solo una tendencia tecnológica; es un motor de eficiencia, productividad y desarrollo de nuevos productos y servicios. Las empresas que no la adoptan corren el riesgo de quedarse obsoletas, perdiendo cuota de mercado y oportunidades de crecimiento.

En el ámbito financiero y de seguros, áreas que el estudio del CMD analiza de manera particular, la IA ofrece un potencial transformador. Permite mejorar la evaluación de riesgos, personalizar ofertas, optimizar procesos de atención al cliente y detectar fraudes con mayor precisión. El rezago en este sector podría traducirse en servicios menos eficientes y más costosos para los consumidores mexicanos.

CAUSAS DEL REZAGO

Diversos factores explican esta lenta adopción. Entre ellos, se suelen mencionar la falta de inversión en tecnología, la escasez de talento especializado en IA, la resistencia al cambio cultural dentro de las organizaciones y la ausencia de políticas públicas claras y efectivas que incentiven la digitalización.

La inversión en investigación y desarrollo (I+D) es otro pilar fundamental. Países con altos índices de adopción de IA suelen destinar recursos significativos a la I+D, fomentando la creación de ecosistemas innovadores donde las empresas puedan experimentar y desarrollar soluciones basadas en esta tecnología.

EL PAPEL DEL GOBIERNO Y LA EDUCACIÓN

Históricamente, la política industrial y tecnológica de México ha enfrentado desafíos para impulsar la adopción de tecnologías de vanguardia. Si bien ha habido esfuerzos por promover la digitalización, la escala y el impacto de estos programas a menudo no han sido suficientes para cerrar la brecha con otras economías.

La formación de capital humano es crucial. Es necesario fortalecer los programas educativos en áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), así como crear programas de capacitación y reconversión laboral para dotar a la fuerza de trabajo de las habilidades necesarias para interactuar y desarrollar soluciones con IA.

IMPLICACIONES A FUTURO

Si México no logra acelerar la adopción de la inteligencia artificial, corre el riesgo de consolidarse como una economía de bajo valor agregado, dependiente de la manufactura básica y con limitada capacidad de innovación. Esto afectaría no solo la competitividad de sus empresas, sino también la calidad de vida de sus ciudadanos, quienes podrían tener acceso a productos y servicios menos avanzados y eficientes.

El estudio del CMD subraya la oportunidad que representa la IA para construir un sistema financiero y de seguros más confiable e incluyente. Sin embargo, esta oportunidad solo podrá ser aprovechada si las empresas mexicanas dan el salto hacia la adopción de estas tecnologías.

EL CAMINO A SEGUIR

Para revertir esta tendencia, se requiere una estrategia integral que involucre al sector público, al sector privado y a las instituciones académicas. Es fundamental crear incentivos fiscales para la inversión en IA, facilitar el acceso a financiamiento para proyectos tecnológicos, promover la colaboración entre universidades y empresas, y desarrollar marcos regulatorios que fomenten la innovación responsable.

La inteligencia artificial no es una opción, sino una necesidad para el desarrollo económico y social del siglo XXI. El rezago actual de México es una llamada de atención que exige acciones contundentes y coordinadas para no quedarse atrás en la carrera tecnológica global.