La economía de América del Norte se encuentra en una encrucijada, marcada por una desaceleración inminente y un panorama de incertidumbre comercial que pone a México en una posición particularmente delicada dentro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Según estimaciones de Export Development Canada (EDC), la economía mexicana apenas alcanzaría un crecimiento del 1.7% en 2026. Esta cifra, si bien se alinea con las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) de 1.6%, queda muy por debajo de las expectativas iniciales generadas por el fenómeno del nearshoring y resulta significativamente más modesta que la de sus socios del bloque.

La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) pinta un cuadro aún más sombrío, anticipando un crecimiento de apenas 0.8% para México. Este estancamiento se produce en un contexto de crecientes tensiones comerciales con Estados Unidos, una menguante confianza de los inversionistas y reformas internas que han elevado la percepción de riesgo en el país.

Factores de Riesgo Interno y Externo

La reforma judicial, la eliminación de organismos autónomos y las restricciones impuestas en sectores estratégicos como la energía y los minerales críticos han generado un ambiente de incertidumbre que ha llevado a algunas empresas extranjeras a cancelar o posponer proyectos de inversión. Un informe de Oxford Economics, citado por Expansión, estima que la volatilidad de la política comercial estadounidense provocó una reducción del 6.8% en la inversión en México durante 2025, lo que se traduce en aproximadamente 17,400 millones de dólares en proyectos detenidos o no concretados.

Esta situación contrasta marcadamente con la trayectoria de Estados Unidos, cuya economía se proyecta crecerá un sólido 2.3% en 2026, impulsada por un robusto consumo interno y la disminución de las tasas de interés. Si bien Canadá también enfrenta presiones, como los aranceles estadounidenses sobre acero, aluminio y energía, su economía se espera avance un 1.3%, una cifra menor a la de México pero con una ventaja crucial: una menor dependencia de un solo mercado.

La Trampa de la Concentración Comercial

Las cifras oficiales de Canadá revelan que en 2025, el 71.7% de sus exportaciones se dirigieron a Estados Unidos, una reducción respecto al 75.9% de 2024. México, por el contrario, mantiene una exposición alarmante a su vecino del norte. Datos del Banco de México (Banxico) indican que alrededor del 83% de las exportaciones mexicanas tienen como destino el mercado estadounidense, sin que se observen esfuerzos significativos de diversificación.

Esta alta concentración amplifica drásticamente el impacto de cualquier disputa comercial, medida arancelaria o modificación al T-MEC. Para México, cuya economía está intrínsecamente ligada a la estadounidense y que aspira a consolidarse como una plataforma manufacturera clave para América del Norte, este escenario representa un riesgo sistémico.

Un T-MEC Bajo la Sombra de la Incertidumbre

La perspectiva de un regreso a políticas proteccionistas, como las impulsadas por Donald Trump, añade una capa adicional de incertidumbre. EDC advierte que las negociaciones para la revisión del T-MEC podrían derivar en un endurecimiento de las reglas de origen, un aumento del contenido estadounidense en la producción regional y una presión para reducir el déficit comercial que Estados Unidos mantiene con México.

Sectores vitales como el automotriz, el acero y la manufactura avanzada podrían enfrentar nuevas y exigentes regulaciones. Banamex coincide en que la revisión del tratado se dará en un contexto de elevada incertidumbre, con un enfoque más proteccionista y transaccional por parte de Estados Unidos.

Escenarios Futuros y Decisiones de Inversión

Si bien escenarios extremos como la ruptura del acuerdo o una extensión automática sin cambios parecen poco probables, el resultado más factible apunta a una renegociación donde Estados Unidos busque concesiones adicionales sin desmantelar el tratado. Incluso, se contempla la posibilidad de revisiones anuales que mantengan vigente el marco comercial actual, pero prolonguen la incertidumbre hasta el ciclo electoral estadounidense de 2028.

Este escenario, aunque permitiría a México conservar una ventaja arancelaria frente a la mayoría de los socios comerciales de Estados Unidos, obligaría a las empresas a tomar decisiones de inversión con una cautela aún mayor, frenando el potencial de crecimiento y la atracción de capital extranjero.

El Desafío Mexicano

En resumen, mientras Estados Unidos exhibe una economía más resiliente y Canadá avanza en la diversificación de sus mercados, México se enfrenta al monumental desafío de sostener su crecimiento económico, atraer la inversión necesaria y preservar su atractivo industrial en un entorno global donde la incertidumbre comercial se ha consolidado como uno de los principales riesgos para su desarrollo.