México ha marcado un hito en su dependencia energética de Estados Unidos al registrar un récord absoluto en la importación de gas natural durante el mes de agosto. Las cifras oficiales de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) revelan que el país adquirió un promedio de 7 mil 710 millones de pies cúbicos diarios (MMpcd) de gas natural estadounidense, lo que representa un incremento anual del 4.3 por ciento y supera todas las marcas anteriores.
Este nuevo máximo histórico se suma a una tendencia sostenida de alta demanda, ya que es el tercer mes consecutivo en que las importaciones superan la barrera de los 7 mil millones de pies cúbicos diarios, y el cuarto mes consecutivo con incrementos interanuales. La relación comercial entre México y Estados Unidos en materia de gas natural se fortalece, consolidando al vecino del norte como el proveedor principal y casi exclusivo del energético.
Durante agosto, México concentró el 28.4 por ciento de todas las exportaciones de gas natural de Estados Unidos, una cifra que subraya la importancia estratégica de este flujo para el abastecimiento energético mexicano. Este porcentaje es significativamente mayor al de otros compradores importantes, lo que posiciona a México como el cliente número uno del gas natural estadounidense.
En contraste, Canadá, el otro socio clave del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), se ubicó en segundo lugar, importando 2 mil 823 MMpcd, lo que significó el 10.4 por ciento de las exportaciones totales de Estados Unidos. La cercanía geográfica y la infraestructura de gasoductos facilitan estos intercambios, permitiendo a Estados Unidos enviar grandes volúmenes a sus vecinos del norte.
En conjunto, los envíos de gas natural de Estados Unidos a México y Canadá a través de gasoductos sumaron 10 mil 533 MMpcd en agosto, un aumento del 5.1 por ciento anual. Esta vía de suministro es crucial para la economía y la industria de ambos países, garantizando un flujo constante y relativamente predecible de energía.
Sin embargo, es importante notar que la mayor parte del gas natural exportado por Estados Unidos no se dirige a Norteamérica. Alrededor del 61.1 por ciento de las ventas totales se realizaron a través de embarcaciones, con destinos en Europa, Asia y África. Estos envíos marítimos totalizaron 16 mil 600 MMpcd en agosto, mostrando un crecimiento anual del 14 por ciento, impulsado por la demanda global de este combustible.
Países como Egipto, Países Bajos, Italia, Francia, Alemania, Corea del Sur, España, Japón, Taiwán y Polonia figuran entre los principales compradores de gas natural licuado (GNL) estadounidense, lo que demuestra la alcance global del mercado energético de ese país.
En el ámbito nacional, y a pesar de la creciente dependencia de las importaciones, la producción de gas natural de Petróleos Mexicanos (Pemex) también experimentó una recuperación durante el tercer trimestre de 2026. La paraestatal alcanzó un promedio de 4 mil 94 MMpcd, lo que representa un crecimiento anual del 9.8 por ciento. Este volumen es 364 MMpcd mayor que el registrado en el mismo periodo del año anterior.
El incremento en la producción de Pemex se debió principalmente a la extracción de gas no asociado, que aumentó un considerable 21.5 por ciento anual, pasando de 2 mil 11 a 2 mil 443 MMpcd. Este tipo de gas, que se extrae independientemente del petróleo, ha mostrado un gran potencial de crecimiento.
Por otro lado, la producción de gas asociado al petróleo, que se obtiene como subproducto de la extracción de crudo, experimentó una disminución del 3.9 por ciento, ubicándose en mil 651 MMpcd. Esta caída en la producción de gas asociado fue compensada por el auge del gas no asociado.
Pemex ha atribuido esta recuperación en la producción gasífera a la mayor aportación de campos clave como Bakté e Ixachi. Estos campos han sido fundamentales para impulsar la extracción nacional y contrarrestar la disminución en la producción de gas asociado, fortaleciendo así la oferta interna de este energético vital.
La situación actual plantea un escenario complejo para la política energética de México. Si bien el aumento en la producción nacional es una señal positiva, la dependencia de las importaciones de gas natural de Estados Unidos sigue siendo abrumadora. El récord de importaciones en agosto subraya la necesidad de continuar diversificando las fuentes de suministro y fortaleciendo la producción interna para garantizar la seguridad y autosuficiencia energética del país a largo plazo.
El contexto global de la demanda de gas natural, con un crecimiento significativo en Europa y Asia, también influye en la dinámica de precios y disponibilidad. México, al ser un comprador tan importante, está intrínsecamente ligado a las fluctuaciones del mercado estadounidense y a las decisiones de política energética de su vecino del norte.
Analistas del sector energético señalan que, si bien la infraestructura de gasoductos con Estados Unidos es una ventaja competitiva, la concentración de la oferta en un solo proveedor genera vulnerabilidades. La estrategia de diversificación, que incluye el impulso a la producción nacional y la exploración de otras fuentes, se vuelve cada vez más relevante para mitigar riesgos y asegurar un suministro energético estable y a precios competitivos para la industria y los hogares mexicanos.
La política energética implementada por la administración actual busca equilibrar la necesidad de abastecimiento inmediato con la visión de largo plazo para reducir la dependencia externa. El desafío reside en mantener un ritmo de crecimiento en la producción nacional que pueda competir con el volumen y la eficiencia de las exportaciones estadounidenses, al tiempo que se exploran alternativas y se optimiza el uso de los recursos energéticos disponibles en el país.