Los medicamentos biotecnológicos, cuyas sustancias activas son proteínas humanas creadas mediante ingeniería genética, representan una de las mayores innovaciones en la medicina moderna. Sin embargo, México apenas participa en su producción, según advirtió un especialista en el sector farmacéutico.
Estos fármacos existen desde 1982, cuando la insulina humana producida por biotecnología llegó al mercado para revolucionar el tratamiento de la diabetes. Desde entonces, han demostrado alta eficacia en el control de padecimientos complejos como diversos tipos de cáncer, enfermedades autoinmunes y trastornos metabólicos.
A pesar de que el país cuenta con la infraestructura científica y tecnológica necesaria para desarrollar esta industria, la fabricación local de biotecnológicos es prácticamente inexistente. La mayoría de estos medicamentos que se consumen en territorio nacional son importados, lo que incrementa sus costos y limita el acceso de la población.
La producción de medicamentos biotecnológicos requiere instalaciones especializadas, personal altamente capacitado y procesos de manufactura complejos que garanticen la calidad y seguridad de las proteínas terapéuticas. Expertos señalan que México posee universidades y centros de investigación con capacidad para formar los recursos humanos necesarios.
El desarrollo de esta industria podría representar una oportunidad estratégica para el sector salud mexicano, tanto en términos de soberanía farmacéutica como de generación de empleos especializados y reducción de costos en el sistema de salud público.
La inversión en biotecnología farmacéutica también podría posicionar al país como un actor relevante en la región latinoamericana, donde la demanda de estos medicamentos continúa en aumento debido al envejecimiento poblacional y la prevalencia de enfermedades crónico-degenerativas.