El gobierno de México ha puesto la mira en fortalecer sus lazos comerciales más allá de la Unión Europea, desempolvando un tratado que había permanecido en segundo plano: el acuerdo con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), conformada por Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein.

Esta iniciativa forma parte de una estrategia más amplia para diversificar los socios comerciales de México, una necesidad acentuada por las crecientes tensiones comerciales a nivel global y la marcada dependencia económica del país con Estados Unidos. A pesar de que los países de la EFTA son economías de altos ingresos y albergan a empresas líderes a nivel mundial, el volumen de comercio actual con México es considerablemente bajo.

Intercambio Comercial Limitado pero Estratégico

Las cifras oficiales del Banco de México (Banxico) revelan que el comercio total entre México y los cuatro países de la EFTA apenas alcanzó los 4,745 millones de dólares en el periodo más reciente, lo que representa un escaso 0.35% del comercio total mexicano. Sin embargo, el potencial de estas naciones radica en su concentración de empresas globales y miles de millones de dólares en inversión extranjera directa (IED).

Suiza, el Gigante Económico del Bloque

Dentro de la EFTA, Suiza se erige como el principal socio económico de México. El intercambio bilateral con este país suma 4,272 millones de dólares, acaparando cerca del 90% del comercio total con el bloque. Las exportaciones mexicanas a Suiza se centran en oro en bruto, bombas de aire y equipo de cómputo, mientras que las importaciones provienen principalmente de productos farmacéuticos, relojes e instrumentos médicos, reflejando el perfil industrial y tecnológico suizo.

La inversión extranjera directa (IED) de Suiza en México ha sido robusta, superando los 12,000 millones de dólares entre 1999 y 2025, según datos de la Secretaría de Economía. Multinacionales como Roche, Novartis, Nestlé, ABB, Schindler, Holcim, Zurich Insurance Group y Swiss Re tienen una presencia significativa en el país, operando en sectores clave como farmacéutico, alimentos y bebidas, automatización, construcción y finanzas.

Este año, la Cámara Suizo-Mexicana de Comercio e Industria (SwissCham México) anunció planes de expansión de empresas suizas con inversiones proyectadas por 1,240 millones de dólares, enfocadas en las industrias de alimentos, química y manufactura, lo que subraya el dinamismo de esta relación.

Potencial de Crecimiento con Noruega, Liechtenstein e Islandia

Aunque Suiza domina la relación económica, los otros miembros de la EFTA presentan un considerable potencial de crecimiento para México.

Noruega, por ejemplo, registra un comercio bilateral de 363 millones de dólares. México exporta principalmente tubos y tuberías de hierro o acero, manufacturas de níquel y fibra de vidrio, importando fertilizantes minerales y pescado seco o en salmuera. La inversión noruega acumulada supera los 1,000 millones de dólares, con empresas como Yara International (fertilizantes), DNV (certificación industrial), Norsk Hydro (aluminio), Kongsberg Maritime (tecnología marítima) y Skretting (nutrición acuícola) operando en México.

Liechtenstein, a pesar de un comercio bilateral cercano a los 75 millones de dólares, destaca por un patrón de comercio intraindustrial. México exporta e importa componentes de la misma industria, como autopartes (ejes, manivelas, rodamientos). La inversión, aunque mayormente confidencial, incluyó un flujo público de 4.5 millones de dólares en 2025. Empresas como Hilti (herramientas para construcción) e Ivoclar (materiales odontológicos) tienen presencia en el país.

Islandia, con un comercio bilateral de aproximadamente 35 millones de dólares, ve a México exportar vehículos para transporte de mercancías, teléfonos móviles y equipo de cómputo, mientras importa aceites de pescado, circuitos electrónicos y dispositivos médicos. Aunque no hay registros públicos de inversión, firmas como Marel (tecnología alimentaria), Embla Medical (dispositivos ortopédicos) y Eimskip (logística marítima) participan en el mercado mexicano.

Un Nuevo Impulso Comercial para Europa

La actualización del tratado con la EFTA se alinea con la visión de México de consolidar su posición como un actor clave en el comercio internacional, aprovechando acuerdos estratégicos para mitigar riesgos y explorar nuevas oportunidades de crecimiento económico. La presencia de empresas europeas de alto perfil en México, y viceversa, sienta las bases para una relación comercial más profunda y diversificada.

La modernización del TLCUEM con la Unión Europea ya sentó un precedente, y ahora el enfoque se traslada a la EFTA, buscando replicar el éxito y expandir la red de socios comerciales. Este movimiento estratégico busca no solo aumentar el volumen de intercambio, sino también atraer inversión de alto valor agregado y fomentar la transferencia de tecnología y conocimiento.

El gobierno mexicano confía en que la actualización del tratado con la EFTA abrirá nuevas avenidas para la exportación de productos mexicanos con mayor valor agregado y facilitará la llegada de inversiones en sectores de alta tecnología y servicios especializados. La diversificación de mercados es vista como un pilar fundamental para la estabilidad y el crecimiento económico a largo plazo del país, reduciendo la vulnerabilidad ante fluctuaciones en mercados específicos.

En el contexto de un panorama económico global incierto, la apuesta de México por fortalecer sus relaciones comerciales con bloques como la EFTA demuestra una visión proactiva y una clara intención de consolidar su papel como un socio comercial confiable y estratégico en la arena internacional.