El mundo del deporte se ha transformado en un terreno fértil para la inversión de grandes fortunas, y los empresarios mexicanos no son la excepción. Figuras que forjaron imperios en sectores tradicionales ahora expanden sus horizontes hacia las ligas deportivas de Estados Unidos, abarcando desde el futbol americano hasta el balompié y el béisbol.
Un Paso Histórico en la NFL
Recientemente, la National Football League (NFL) fue testigo de un hito: la incorporación de capital mexicano al grupo propietario de los Seattle Seahawks. Gonzalo Hevia Baillères, nieto del legendario Alberto Baillères, y la familia Aramburuzabala, encabezada por María Asunción Aramburuzabala, se unieron a la élite propietaria de esta liga, considerada la más valiosa del planeta. El valor promedio de una franquicia de la NFL supera los 9,000 millones de dólares, lo que subraya la magnitud de esta incursión.
Hevia Baillères, fundador de la firma de inversión Hbeyond, representa a una nueva generación de la familia Baillères, cuyo conglomerado, Grupo Bal, incluye gigantes como Industrias Peñoles y GNP Seguros. Por su parte, María Asunción Aramburuzabala, figura clave en la venta de Grupo Modelo a AB InBev por 20,000 millones de dólares, preside hoy Tresalia Capital, un vehículo de inversión con participaciones en empresas de la talla de Santander, BBVA y América Móvil.
La franquicia de los Seahawks, valuada en 2026 en 9,612 millones de dólares, tiene como accionista principal a Vinod Khosla, pero la entrada de capital mexicano marca un precedente sin precedentes en la historia de la liga.
Expansión en la MLS y el Béisbol
La influencia mexicana en el deporte estadounidense no se limita a la NFL. En la Major League Soccer (MLS), el LAFC ha sumado a dos empresarios de renombre a su lista de copropietarios. Carlos Vela, además de su exitosa carrera como jugador, adquirió una participación del 6% del club por aproximadamente 75 millones de dólares. A él se unió Juan Domingo Beckmann Legorreta, presidente de Becle (José Cuervo), quien también se hizo con otro 6% del equipo.
Esta operación, gestada desde 2025 y concretada en agosto pasado, consolida la presencia de la familia Beckmann en el deporte, cuyas marcas ya tienen vínculos con la NASCAR, UFC y el PGA Tour. El LAFC, valorado en 1,250 millones de dólares, cuenta ahora con 27 propietarios, incluyendo personalidades como Will Ferrell y Magic Johnson.
En el béisbol de las Grandes Ligas (MLB), Alfredo Harp Helú ha sido un pionero. Su inversión en los San Diego Padres, iniciada en 2012, se ha consolidado a lo largo de los años, aumentando su participación hasta el 18%. Aunque los Padres fueron vendidos recientemente por 3,900 millones de dólares al grupo liderado por José Feliciano, Harp Helú mantiene su lugar como copropietario.
Antecedentes y Futuro
Los primeros pasos de empresarios mexicanos en el deporte estadounidense se remontan a 2004, con Jorge Vergara y la creación de Chivas USA, un proyecto que, aunque no prosperó como se esperaba, sentó un precedente. En el béisbol, Arte Moreno se convirtió en el primer empresario de origen mexicano en adquirir una franquicia de la MLB con los Angels de Anaheim, equipo que recientemente vendió por 3,900 millones de dólares.
Estas inversiones reflejan una tendencia creciente: el deporte como un activo estratégico y una plataforma de prestigio para los grandes capitales mexicanos. La diversificación de sus portafolios hacia ligas de alta visibilidad como la NFL y la MLS no solo representa una oportunidad de negocio, sino también una forma de proyectar influencia y consolidar su presencia en el escenario global.
El sector empresarial mexicano, conocido por su dinamismo y capacidad de adaptación, demuestra una vez más su visión de futuro al apostar por el crecimiento y la rentabilidad que ofrecen las principales ligas deportivas de Estados Unidos. La entrada de figuras como Harp Helú, los Baillères y los Aramburuzabala en la propiedad de equipos de la NFL y la MLS es una clara señal de la creciente interconexión entre el mundo de los negocios y el espectáculo deportivo a nivel internacional.
La estrategia de inversión en franquicias deportivas de élite no es meramente financiera; también implica una apuesta por el valor de marca, el alcance mediático y la conexión con audiencias masivas. Para estos empresarios, la adquisición de participaciones en equipos de la NFL y la MLS representa una oportunidad para diversificar sus activos, mitigar riesgos y, al mismo tiempo, capitalizar el creciente interés global por los deportes de alta competencia.
En el contexto actual, donde la globalización y la interdependencia económica son cada vez mayores, la incursión de capital mexicano en ligas deportivas estadounidenses subraya la fortaleza y la ambición del sector empresarial del país. Estos movimientos no solo benefician a los propios empresarios y a las ligas involucradas, sino que también contribuyen a fortalecer los lazos comerciales y culturales entre México y Estados Unidos, proyectando una imagen de dinamismo y éxito a nivel internacional.
La consolidación de estos empresarios como figuras clave en la propiedad de equipos deportivos de primer nivel es un testimonio de su visión estratégica y su capacidad para identificar oportunidades de crecimiento en mercados de alta rentabilidad. La tendencia observada sugiere que esta incursión podría ser solo el comienzo de una mayor participación mexicana en el ecosistema deportivo estadounidense, abriendo nuevas vías para la colaboración y la inversión en el futuro.
El impacto de estas inversiones trasciende lo meramente económico, generando un efecto multiplicador en términos de visibilidad y prestigio para los empresarios y las marcas asociadas. La presencia de capital mexicano en la NFL y la MLS no solo fortalece la posición de estos magnates en el ámbito deportivo, sino que también proyecta una imagen de solidez y ambición del sector empresarial mexicano en la arena internacional.