El universo de las redes sociales y los negocios se ha visto sacudido por una controversia que involucra a Luisito Comunica, uno de los influencers más reconocidos de México. Recientemente, han surgido fuertes señalamientos en su contra, derivados de presuntas irregularidades en el pago de utilidades a los empleados de varios de sus restaurantes, entre ellos Deigo Ramen, Bolichera 21 y Torikami. Las acusaciones, que se viralizaron rápidamente en plataformas digitales, apuntan a una falta de transparencia en la distribución de las ganancias y a condiciones laborales cuestionables.
La polémica estalló tras la difusión de un supuesto comunicado enviado a los colaboradores de los establecimientos, donde se les informaba sobre la inexistencia del reparto de utilidades correspondiente al ejercicio fiscal. Este hecho, sumado a rumores sobre el manejo de propinas y extensas jornadas laborales, encendió las alarmas entre trabajadores y seguidores, quienes exigieron una explicación al creador de contenido.
Ante la creciente presión mediática y el escrutinio público, Luisito Comunica decidió romper su silencio. A través de un video compartido en sus propias redes sociales, el también empresario abordó directamente las acusaciones, ofreciendo su versión de los hechos y detallando las razones detrás de la decisión de no distribuir utilidades.
Según explicó el influencer, la ausencia de reparto de utilidades se debe a que los restaurantes, en el último año fiscal, no generaron las ganancias necesarias para cumplir con esta obligación legal. La Secretaría del Trabajo y Previsión Social establece que las empresas con al menos un año de operación y que obtengan ganancias netas superiores a los 300 mil pesos deben compartir una parte de estos beneficios con sus empleados.
Luisito Comunica detalló que la situación financiera de sus negocios es compleja. Mencionó que se realizó una inversión inicial considerable, financiada en parte por préstamos bancarios que aún se encuentran en proceso de pago. Además, señaló que las ganancias obtenidas hasta el momento se han reinvertido estratégicamente en la expansión de nuevos proyectos y la apertura de más establecimientos, con el objetivo de generar más empleo y crecimiento a largo plazo.
“Nuestro plan de negocios es expandirnos reinvirtiendo para poder abrir más lugares y generar más empleo”, afirmó el influencer, subrayando que la clientela constante en sus restaurantes no se traduce necesariamente en altas ganancias, especialmente cuando existen deudas y costos operativos significativos.
El panorama financiero de cada uno de sus negocios, según lo expuesto por él, es el siguiente: Torikami aún enfrenta deudas pendientes. Bolichera 21, aunque reubicado en un local más favorable, opera con cifras cercanas a la neutralidad. Deigo Ramen, si bien ha recibido reinversiones, actualmente opera en números rojos, lo que imposibilita la distribución de utilidades.
Ante esta situación, Luisito Comunica reveló que, tras enterarse de la decisión de no pagar utilidades, sostuvo conversaciones con sus socios. Expresó su deseo de buscar una forma de compensar a los trabajadores, pero se encontró con la negativa de estos, quienes argumentaron la falta de recursos. "Les dije que necesitábamos hacer un esfuerzo para darle más lana a los trabajadores (...) Después de estar en el estira y afloja, me dijeron que no, que no hay de dónde", compartió.
Como un gesto para mitigar la decepción de los empleados y simular un reparto de ganancias, se acordó inicialmente entregar 2 mil pesos a cada colaborador. Sin embargo, Luisito Comunica consideró que esta cifra era insuficiente y tomó la decisión personal de aportar 400 mil pesos de su propio patrimonio. "Yo, Luisito, tomé la decisión de depositar 400 mil pesos de mi bolsillo para que se repartieran, lo cual simularía otros millones (de ganancias)", explicó.
El influencer manifestó su frustración ante la reacción negativa y los ataques que ha recibido, argumentando que su rol en estas empresas es principalmente el de socio inversionista y promotor. Siente que, al ser la figura pública más visible, carga con la responsabilidad y el escrutinio de cualquier problema que surja en sus negocios, incluso cuando no es el único responsable. "Inversionista sí. Cuántos millones no le he invertido a esta compañía y solo por publicidad queda en duda, porque cada vez que hay un problema, toda la funa me la como yo", lamentó.
Luisito Comunica también aprovechó para aclarar que los restaurantes no constituyen la totalidad de sus fuentes de ingreso. Si bien representan una parte de sus ganancias, su patrimonio se ha diversificado a través de otros emprendimientos y su exitosa carrera como creador de contenido. "Hay que ser muy ingenuo para creer que tengo la vida que tengo solo por un grupo de 10 restaurantes, de los cuales soy un socio", concluyó, buscando poner en perspectiva su situación financiera y su implicación en los negocios.
Esta controversia pone de relieve los desafíos inherentes a la gestión de negocios en el ámbito del entretenimiento digital y la complejidad de las expectativas laborales en un sector en constante evolución. La respuesta de Luisito Comunica, aunque busca aclarar su posición y demostrar su compromiso con los empleados, deja abierta la discusión sobre la transparencia financiera y la responsabilidad corporativa en el mundo de los influencers.