En un movimiento crucial para salvaguardar el legado y la identidad de sus carreras, los luchadores profesionales mexicanos han decidido blindar legalmente sus nombres ante el creciente uso comercial no autorizado por parte de terceros. La falta de registros formales había abierto la puerta a que individuos ajenos al gremio explotaran sus imágenes y marcas, generando un perjuicio económico y de reputación para los verdaderos creadores de estos personajes.

Figuras emblemáticas de la lucha libre, como Black Shadow Jr., Lady Apache, Huracán Negro, Coco Rojo, Bufón Siniestro, Fuerza Guerrera, Canek Junio, El Fantasma, El Príncipe Maya y Dos Caras, son algunos de los gladiadores que ya han recibido sus registros de marca de manos del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI). Esta iniciativa representa un parteaguas en la protección de la propiedad intelectual dentro de un deporte tan arraigado en la cultura popular mexicana.

Durante una ceremonia organizada por el propio IMPI para la entrega de estos registros, el reconocido luchador El Fantasma compartió la problemática que enfrentaba el gremio. "Muchos de mis compañeros no tenían para registrar sus marcas", confesó, señalando que el costo era una barrera significativa. Sin embargo, gracias al generoso descuento del 90% ofrecido por el Instituto, esta dificultad pudo ser superada, permitiendo que numerosos luchadores aseguraran la titularidad de sus nombres y personajes.

El Fantasma advirtió que la ausencia de esta protección legal había sido explotada por oportunistas que buscaban obtener beneficios económicos a costa de la trayectoria y el esfuerzo de años de trabajo de los luchadores. "Muchas personas se aprovechan de nosotros. Nosotros no teníamos este registro y ellos vendían nuestros productos y registraban nuestros nombres", lamentó, subrayando la urgencia de esta medida.

Ante la necesidad de que más luchadores obtengan esta protección, El Fantasma hizo un llamado al IMPI para que mantenga este tipo de apoyos. La iniciativa, aunque beneficiosa, aún no ha alcanzado a todos los miembros del gremio que podrían requerir de ella para asegurar sus derechos.

Vidal Llerenas, director general del IMPI, reconoció que el costo de los registros puede ser un impedimento para acceder a la protección de la propiedad industrial. Por ello, enfatizó la existencia de programas específicos dirigidos a diversos sectores, como el de los luchadores, para eliminar las barreras económicas. "Queremos que la gente primero sepa que hay que registrarlo, que podamos guiar a las personas cuál es la mejor manera y que, efectivamente, para ciertos actores, ciertos públicos, pues hay programas de descuento también para que el dinero tampoco sea un obstáculo", declaró.

El objetivo primordial del IMPI, según Llerenas, es asegurar que las marcas y nombres beneficien directamente a quienes los desarrollaron, quienes pueden acreditar su origen y quienes legítimamente tienen derecho sobre ellos. Esta política busca reorientar los beneficios económicos hacia los creadores originales, fortaleciendo así la industria y reconociendo el valor de su trabajo.

Karla Minutti, titular de la Dirección General Adjunta de Propiedad Industrial del IMPI, añadió una perspectiva cultural a la entrega de registros. Señaló que estos documentos van más allá de ser meros trámites jurídicos; representan un reconocimiento a la trayectoria, el liderazgo y el legado de las leyendas de la lucha libre mexicana. "No solamente es un documento jurídico, sino que a partir de esta entrega también tendrán un reconocimiento de toda la trayectoria, a todo este tema cultural que se asocia con los mexicanos, que es la lucha libre", afirmó.

Minutti destacó que la protección legal otorgada permitirá a las figuras del ring capitalizar comercialmente la imagen y el universo cultural que han construido alrededor de sus personajes. "A partir de hoy, con estas marcas, además, se entrega un reconocimiento a su trayectoria, a su liderazgo y a las leyendas de la lucha libre mexicana para hacer una explotación comercial de esta imagen y de esta cultura", explicó, abriendo nuevas vías de desarrollo económico para los luchadores.

El registro de una marca ante el IMPI tiene una tarifa base de 3 mil 126.41 pesos por cada clase de producto o servicio. No obstante, al realizar el trámite en línea, el costo se reduce a 2 mil 813.77 pesos, IVA incluido. Los programas especiales, como el implementado para los luchadores, pueden ofrecer descuentos de hasta el 90%, haciendo la protección mucho más accesible.

Esta entrega de registros se realizó en el marco de la conmemoración del inicio de la lucha libre profesional en México, cuya primera función tuvo lugar el 21 de septiembre de 1933, reconociendo así la rica historia y el impacto cultural de este deporte.

En un esfuerzo por fomentar el emprendimiento y la protección de la propiedad intelectual entre los jóvenes, el IMPI también ha extendido este esquema de descuentos. La campaña "Marcas para el Bienestar 2026-III Jóvenes" ofrece a mexicanos de entre 12 y 29 años un descuento del 90% para registrar marcas, avisos comerciales o nombres comerciales. Este programa está diseñado para apoyar a jóvenes que desarrollan actividades productivas, ya sea de forma individual o colectiva, incentivando la formalización y el crecimiento de sus proyectos.

La lucha libre, como expresión cultural y deportiva, se beneficia enormemente de estas medidas. Al asegurar que los luchadores obtengan el reconocimiento y la compensación justa por sus creaciones, se fortalece no solo su economía personal, sino también la industria en su conjunto. La protección de sus nombres y personajes es fundamental para preservar la autenticidad y el valor de este espectáculo, garantizando que su legado perdure y continúe inspirando a futuras generaciones de gladiadores y aficionados.

El IMPI, a través de estas acciones, demuestra su compromiso con la protección de la propiedad industrial en diversos sectores, reconociendo la importancia de salvaguardar la identidad y el trabajo de los creadores. La iniciativa con los luchadores es un claro ejemplo de cómo la colaboración entre el gobierno y los gremios puede generar resultados positivos y tangibles, fortaleciendo la economía creativa y cultural del país.