Ciudad del Vaticano. En un pronunciamiento sin precedentes, el papa León XIV ofreció este lunes la disculpa más contundente jamás expresada por un líder de la Iglesia católica respecto al papel que la institución desempeñó en la esclavitud a lo largo de la historia.
El pontífice admitió abiertamente la demora de la Iglesia en condenar esta práctica inhumana, así como su participación directa en la justificación moral y teológica del comercio de personas esclavizadas durante varios siglos.
La declaración marca un punto de inflexión en la postura oficial del Vaticano sobre este capítulo oscuro, superando las expresiones de arrepentimiento previas que habían sido consideradas insuficientes por historiadores y activistas de derechos humanos.
Durante el periodo colonial, diversas órdenes religiosas y autoridades eclesiásticas no solo toleraron la esclavitud, sino que en ocasiones participaron activamente en ella, poseyendo personas esclavizadas y defendiendo teológicamente la práctica.
El reconocimiento de León XIV llega en un momento en que instituciones alrededor del mundo enfrentan un ajuste de cuentas con su pasado colonial y esclavista, presionadas por movimientos sociales que exigen justicia histórica.
La disculpa papal podría abrir la puerta a nuevas conversaciones sobre reparaciones y reconciliación entre la Iglesia católica y las comunidades descendientes de personas esclavizadas en África, América y otras regiones.
Observadores vaticanos señalan que esta declaración refleja la continuidad de una línea pastoral enfocada en la justicia social y el reconocimiento de errores históricos, aunque algunos sectores conservadores dentro de la Iglesia han expresado reservas ante este tipo de pronunciamientos.