La supervivencia de las lenguas indígenas en México se encuentra en una encrucijada crítica, enfrentando un declive constante y agudo en el número de sus hablantes. Esta alarmante realidad fue expuesta por la doctora Violeta Vázquez-Rojas Maldonado, subsecretaria de Ciencias y Humanidades de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti).

Un Panorama Desolador

La doctora Vázquez-Rojas Maldonado no se anduvo con rodeos al describir el panorama: "el desafío de las lenguas indígenas es sobrevivir". La tendencia, según sus palabras, es una disminución "constante y muy aguda", un fenómeno que pone en riesgo el patrimonio cultural y lingüístico de innumerables comunidades en el país. Este declive no es un problema nuevo, sino una problemática histórica que se ha agudizado con el paso del tiempo, influenciada por factores como la migración, la discriminación y la falta de políticas públicas efectivas a lo largo de décadas.

En contexto, México es uno de los países con mayor diversidad lingüística del mundo, hogar de 68 agrupaciones lingüísticas y sus variantes. Sin embargo, esta riqueza se ve amenazada por la presión de las lenguas dominantes y la falta de espacios para su transmisión intergeneracional. La globalización y la influencia de los medios de comunicación, a menudo en español, también juegan un papel importante en la erosión de estas lenguas ancestrales.

Un Rayo de Esperanza: La Renili

A pesar del sombrío diagnóstico, la Secihti ha impulsado la creación de la Red Nacional de Investigación sobre Lenguas Indígenas (Renili). A tan solo ocho meses de su puesta en marcha, la red ha logrado congregar a mil 800 integrantes, una cifra que ha sorprendido gratamente a sus impulsoras.

"Estamos sorprendidos por el gran interés que ha despertado", reconoció la subsecretaria. Este entusiasmo, señaló, es un indicativo de la vitalidad y el deseo de preservación que aún existe entre las comunidades y los académicos. La mitad de los integrantes de la Renili son hablantes de alguna lengua indígena, lo que subraya la importancia de un enfoque participativo en la investigación y revitalización lingüística.

A diferencia de otros proyectos científicos que pueden sentirse distantes de las realidades locales, la Renili se distingue por "trabajar con las comunidades". Este enfoque colaborativo es fundamental para asegurar que las estrategias de preservación y revitalización sean pertinentes, efectivas y respetuosas de las cosmovisiones y necesidades de los propios hablantes.

El Camino por Delante

La creación de la Renili representa un paso significativo, pero es solo el comienzo de un largo camino. La revitalización de lenguas en peligro de extinción requiere esfuerzos sostenidos y multifacéticos. Esto incluye la promoción de la educación bilingüe e intercultural, la creación de materiales didácticos y de divulgación en lenguas indígenas, el apoyo a la producción cultural en estos idiomas y, crucialmente, el combate a la discriminación y el racismo que aún persisten.

El éxito de la Renili dependerá de su capacidad para traducir el interés generado en acciones concretas y medibles. La colaboración entre investigadores, hablantes, autoridades y sociedad civil será clave para revertir la tendencia de declive y asegurar que las lenguas indígenas sigan siendo parte viva y vibrante del mosaico cultural mexicano.

Históricamente, los esfuerzos por preservar las lenguas indígenas han enfrentado obstáculos considerables, desde la falta de financiamiento hasta la resistencia cultural. Sin embargo, el reconocimiento de la diversidad lingüística como un tesoro nacional y la creciente conciencia sobre la importancia de la interculturalidad ofrecen un terreno más fértil para estas iniciativas.

La Secihti, a través de la Renili, parece estar apostando por un modelo de investigación-acción que empodera a las comunidades y reconoce su papel central en la salvaguarda de su propio patrimonio. La participación activa de los hablantes no solo enriquece la investigación, sino que también fortalece su identidad y su sentido de pertenencia.

El reto es monumental, pero la respuesta inicial de la Renili sugiere que la voluntad de preservar estas lenguas ancestrales está lejos de extinguirse. El verdadero desafío será mantener este impulso y convertirlo en políticas públicas duraderas que garanticen un futuro digno para las lenguas y las culturas que representan.

La doctora Vázquez-Rojas Maldonado ha puesto el dedo en la llaga al señalar la urgencia de la situación. La labor de la Renili, al congregar a tantos interesados y al priorizar el trabajo comunitario, ofrece una vía prometedora para enfrentar este desafío existencial. El interés es alto, ahora la tarea es capitalizarlo para asegurar que estas voces milenarias no se silencien para siempre.

En definitiva, la supervivencia de las lenguas indígenas en México es un reflejo de la salud de su diversidad cultural. El éxito de iniciativas como la Renili no solo beneficiará a las comunidades hablantes, sino que enriquecerá a toda la nación, reafirmando la identidad plural y multicultural de México ante el mundo.