Victoria de la Fuente, hija de la reconocida conductora peruana Laura Bozzo, ha roto el silencio para detallar la extrema gravedad de la emergencia médica que sufrió su madre en Acapulco, Guerrero. Bozzo, de 75 años, enfrentó un cuadro de peritonitis agudizada por una úlcera perforada, una condición que la mantuvo al borde de la muerte y requirió una cirugía de emergencia.

Durante aproximadamente dos semanas, la presentadora permaneció en cuidados intensivos, luchando por su vida y necesitando asistencia médica para funciones vitales como la respiración. La familia vivió momentos de angustia extrema ante la incertidumbre del pronóstico médico.

En una reveladora entrevista concedida al programa peruano Amor y Fuego, Victoria de la Fuente compartió los detalles más sombríos de la hospitalización. "Ella tenía una úlcera, la úlcera reventó, entró en peritonitis. A la hora que entraron, creo que le daban 10% de opciones de que iba a salir de esta, o sea, fue súper grave", confesó la hija de la icónica figura de la televisión.

El inicio de la crisis en Acapulco

La emergencia médica se desencadenó en la madrugada mientras Laura Bozzo se encontraba en Acapulco, acompañada por su hija Alejandra y su asistente Aarón Guerrero. Fuertes dolores abdominales alertaron sobre la gravedad de su estado. Ante la urgencia, se solicitó una ambulancia que la trasladó a un hospital local.

Los médicos diagnosticaron una úlcera perforada, cuya complicación había derivado en una severa infección abdominal. La rápida intervención quirúrgica fue crucial para intentar estabilizarla.

Al día siguiente, la complejidad del caso llevó a los especialistas a recomendar su traslado a la Ciudad de México, específicamente al Hospital General de México, donde se contaba con los recursos y la atención médica especializada que su condición requería.

Victoria de la Fuente no escatimó en elogios para el personal médico de Acapulco y reconoció la decisiva acción de Aarón Guerrero. "Por eso aquí también hay mucho que agradecerle a Aarón, que la llevó inmediatamente al hospital, y agradecerle al hospital de Acapulco [...]. No hubiera llegado a ningún otro lado si no le hubieran hecho la operación que le hicieron en Acapulco, le salvaron la vida", afirmó.

Luchando contra la adversidad

La hospitalización de Laura Bozzo estuvo marcada por altibajos significativos. Durante una parte del tiempo, permaneció inconsciente, requiriendo intubación y soporte vital para mantener su presión arterial y respiración.

La familia optó por mantener un perfil bajo y no divulgar detalles sobre su estado hasta tener una perspectiva más clara de su recuperación, dada la volatilidad de su condición. "Estaba igual para respirar con una máquina, en un momento también estaba controlado por una máquina que le ayudaba a nivel de la presión del corazón también. Entonces, por eso te digo, idas y venidas, porque subía un día, bajaba el otro día, inclusive en horas", explicó Victoria.

Esta no es la primera vez que la conductora enfrenta una crisis de salud de esta magnitud. Su hija recordó que, cuando ella nació, Laura Bozzo estuvo cuatro meses en cuidados intensivos. Años después, una cirugía para extirparle el útero en Perú también le causó complicaciones, obligándola a someterse a una segunda intervención y a un largo periodo de recuperación.

Señales de mejoría y futuro incierto

Tras dos semanas de intensa lucha, Laura Bozzo ha sido trasladada de la unidad de cuidados intensivos a una habitación regular, un avance que su hija celebra como una luz de esperanza. Victoria, quien reside en Los Ángeles, viajó a México de inmediato al enterarse de la emergencia.

"A mi mamá la acaban de sacar del ICU y la acaban de poner a cuarto. (...) Hemos estado dos semanas que ha estado en cuidados intensivos, que fue la etapa más delicada, y ahora las buenas noticias han sido que, gracias a Dios, todo parece ser que ya va de salida dentro de todo, y ya el cuadro está mucho más controlado", compartió con alivio.

La presentadora ha comenzado a mostrar signos alentadores de recuperación. Un indicio de su mejoría fue una reciente conversación en la que Laura Bozzo expresó aburrimiento, una queja que su hija recibió como una bendición. "Mi mamá ayer me estaba gritando porque me decía que estaba aburrida [...]. Estoy aburrida, no tengo nada que hacer, y yo: qué lujo que estés aburrida [...]. Pero dentro de todo ya se le ve mucho mejor, habla bien", relató.

Sin embargo, los médicos aún no han fijado una fecha para su alta hospitalaria, ya que su evolución diaria determinará el momento oportuno para dejar el centro médico. La familia se mantiene expectante, agradecida por la mejoría pero cautelosa ante las secuelas que una experiencia tan crítica pueda dejar.