El excandidato presidencial Francisco Labastida Ochoa ha expresado un sentido adiós a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, figura emblemática de la izquierda mexicana recientemente fallecido. En un emotivo encuentro en el Panteón Francés, Labastida no solo recordó la trayectoria del ingeniero, sino que también se aventuró a especular sobre un escenario alternativo en la historia política reciente de México.

Labastida, quien contendió por la Presidencia bajo las siglas del PRI en el año 2000, afirmó que, en su opinión, Cuauhtémoc Cárdenas habría desempeñado un papel significativamente mejor al frente del país que el que tuvo Vicente Fox, el candidato panista que finalmente ganó esa contienda electoral histórica.

“Alguien me preguntó en la mañana si yo hubiera deseado que él hubiera ganado cuando yo perdí la contienda, en lugar de Fox, y dije: por supuesto que sí, hubiera hecho mucho mejor trabajo”, declaró Labastida Ochoa, subrayando la profunda admiración que profesa por Cárdenas.

La figura de Cuauhtémoc Cárdenas se erige como un pilar en la memoria política de México, habiendo participado en tres ocasiones como candidato a la Presidencia. Su primera incursión fue en el controvertido proceso electoral de 1988, seguido por su participación en 1994, donde el triunfo fue para el priista Ernesto Zedillo, y culminando con la elección del año 2000, en la que se enfrentó directamente con Vicente Fox y el propio Francisco Labastida.

El fantasma de 1988 y la "estupidez" de Bartlett

Al llegar al Panteón Francés para despedir al líder histórico de la izquierda, Labastida no pudo evitar rememorar las circunstancias de las elecciones de 1988, un proceso electoral que, hasta la fecha, genera debate y controversia. En aquel entonces, Cuauhtémoc Cárdenas representaba una fuerza emergente con el Frente Democrático Nacional, desafiando al PRI y al PAN.

Labastida recordó la figura de Manuel Bartlett, quien fungía como Secretario de Gobernación en aquel sexenio y, por ende, era el responsable de la organización electoral. Según el exgobernador de Sinaloa, la actuación de Bartlett la noche de la elección, cuando se reportó la famosa "caída del sistema" que interrumpió el conteo de votos, fue un acto de profunda incompetencia.

“Manuel Bartlett, quien era secretario de Gobernación… hizo un manejo absolutamente pésimo, estúpido, diría yo, con el manejo del día que se le cayó el sistema”, aseveró Labastida, calificando la acción como “estúpida” por sus “consecuencias desastrosas”. En aquel entonces, la Secretaría de Gobernación (Segob) albergaba la Comisión Federal Electoral, lo que le otorgaba un control centralizado sobre el proceso.

La elección de 1988 fue particularmente tensa, con Carlos Salinas de Gortari por el PRI, Cuauhtémoc Cárdenas por el Frente Democrático Nacional y Manuel Clouthier por el PAN como principales contendientes. La interrupción del conteo y la posterior declaración de triunfo de Salinas de Gortari marcaron un hito en la historia democrática del país, sembrando dudas que perduran hasta hoy.

Un legado de principios y amistad

Francisco Labastida compartió anécdotas personales que pintan un retrato de Cárdenas como un hombre de convicciones firmes y gran integridad. Relató que, en ocasiones, compartía comidas en la casa de Jorge Alcocer, donde también solía estar presente Diego Fernández de Cevallos, evidenciando un ambiente de diálogo y respeto entre figuras políticas de distintas filiaciones.

“Yo estoy convencido que el Ingeniero Cárdenas, por decirlo así, se cocinaba aparte. Era un hombre de unos principios inquebrantables, de una gran honestidad, no solo en lo económico, sino también intelectual”, enfatizó Labastida, destacando la solidez moral y ética del ingeniero.

El exmandatario sinaloense recordó a Cárdenas con una mezcla de admiración y amistad, reconociendo su papel fundamental como impulsor de la democracia en México. Labastida subrayó el gran valor que tuvo Cárdenas al pugnar por un sistema político más abierto y participativo, sentando las bases para futuras reformas y consolidando la pluralidad en el escenario nacional.

La presencia de diversas personalidades políticas en el Panteón Francés para despedir a Cuauhtémoc Cárdenas es, para Labastida, una muestra del respeto y reconocimiento que el ingeniero se ganó a lo largo de su vida pública. Su legado trasciende partidos y coyunturas, consolidándose como un referente ineludible en la lucha por la democratización del país.

En el contexto de la política mexicana actual, las reflexiones de Labastida sobre Cárdenas y Fox invitan a una mirada retrospectiva sobre las transformaciones políticas y los liderazgos que han marcado el rumbo de la nación. La figura de Cárdenas, con su trayectoria de principios y su compromiso con la democracia, sigue siendo un punto de referencia para entender la evolución del sistema político mexicano y los desafíos que aún persisten en la consolidación de sus instituciones democráticas.

La mención de la "estupidez" de Bartlett en 1988, aunque desde la perspectiva de Labastida y en el marco de un homenaje, reabre el debate sobre la transparencia y la equidad en los procesos electorales, un tema que sigue siendo crucial para la salud democrática de México. La figura de Cárdenas, más allá de sus resultados electorales, representa la persistencia en la búsqueda de un sistema político más justo y representativo.

El homenaje a Cuauhtémoc Cárdenas se convierte así en una oportunidad para reflexionar sobre los liderazgos que han forjado la democracia mexicana y sobre los valores que deben guiar la acción política. La figura de Cárdenas, con su integridad y su lucha por la democratización, deja una huella imborrable en la historia del país.