La inteligencia artificial (IA) se ha consolidado como la fuerza disruptiva que está transformando cada sector de la economía global. Sin embargo, esta revolución tecnológica no viene sin sus propias demandas, la más apremiante de ellas es la necesidad imperiosa de redes de telecomunicaciones de alto rendimiento que puedan soportar el volumen y la velocidad de datos que la IA genera y procesa.
Durante el reciente Mobile World Congress en Barcelona, expertos de la industria destacaron cómo la infraestructura 4G actual se ha vuelto un cuello de botella, limitando el verdadero potencial de la IA. La visión compartida es la de un “tejido inteligente” (Intelligent Fabric) que, a través de redes 5G y 6G avanzadas, proporcionará la infraestructura en tiempo real indispensable para que las aplicaciones de IA operen de manera óptima.
El Desafío Mexicano: Costos del Espectro
Aunque México se posicionó como pionero en la adopción de la tecnología 5G en América Latina, y actualmente cuenta con una base de 6.6 millones de usuarios, el camino hacia la masificación de esta tecnología enfrenta un obstáculo considerable: los altos costos asociados al espectro radioeléctrico. Esta barrera económica ralentiza la expansión y el acceso a una infraestructura que es vital para el desarrollo pleno de la IA en el país.
Mathias Riback, Vice President & Head of Advanced Technology, Americas en Ericsson, ha subrayado un cambio fundamental en el paradigma de las redes. Durante décadas, el diseño de las infraestructuras se centró en el downlink o descarga de datos, bajo la premisa de que los usuarios eran principalmente consumidores de contenido. No obstante, la proliferación de dispositivos potenciados por IA —como gafas inteligentes, asistentes personales avanzados, robots, drones y vehículos autónomos— está alterando drásticamente esta ecuación.
Estos nuevos dispositivos no solo consumen, sino que también producen un flujo constante de datos (video, audio, información de sensores) que deben ser enviados a la nube o al borde de la red para su procesamiento en tiempo real. Este patrón de tráfico genera una demanda mucho más simétrica entre el uplink (subida de datos) y el downlink, un contraste marcado con la relación tradicional de 10:1 que caracterizaba a la banda ancha móvil clásica.
Las nuevas exigencias para las redes son claras: una capacidad de uplink significativamente mayor, una latencia baja y predecible, y una fiabilidad incrementada. La red, en este nuevo escenario, trasciende su rol de mero canal de entrega para convertirse en una parte integral de un “tejido inteligente” que es capaz de percibir, transportar y devolver decisiones en cuestión de milisegundos.
Transformación de la Infraestructura para la IA
Para impulsar el desarrollo de la IA, las redes deben evolucionar. Esto implica la capacidad de manejar un volumen mucho mayor de datos desde los dispositivos hacia la nube, acercar la capacidad de procesamiento al usuario final y, fundamentalmente, volverse más inteligentes y flexibles. El objetivo es transitar de una conectividad genérica a una infraestructura diseñada específicamente para las necesidades de cada aplicación de IA, optimizando su rendimiento y eficiencia.
Las aplicaciones de IA actuales, especialmente aquellas que operan en tiempo real, interactúan con el mundo físico y procesan volúmenes masivos de datos, requieren infraestructuras avanzadas como 5G Standalone. Asistentes inteligentes, robots colaborativos o vehículos autónomos dependen críticamente de una baja latencia, alta capacidad de uplink y conexiones sumamente confiables, características que 5G Standalone está diseñado para ofrecer.
Monetización Basada en Resultados y Herramientas Avanzadas
Ericsson también ha destacado un cambio en el modelo de monetización dentro del sector de las telecomunicaciones. La venta de velocidad o gigabytes está cediendo terreno a un enfoque basado en resultados concretos para las empresas, como el aumento de la productividad, la reducción de fallas o la optimización de procesos. Con 5G, los operadores pueden ofrecer soluciones que se centran en el desempeño y los objetivos de negocio, donde los clientes pagan por el impacto y los indicadores clave de negocio (KPIs) mejorados, en lugar de solo por el volumen de datos.
Herramientas como el network slicing y las API de red son fundamentales en esta transformación. El network slicing permite la creación de redes virtuales con características específicas para distintos servicios, mientras que las API de red facilitan que las aplicaciones interactúen directamente con la infraestructura, solicitando calidad, prioridad o seguridad en tiempo real según sus necesidades.
Ericsson se ha preparado para esta era de la IA integrando la inteligencia artificial en sus propios procesos para automatizar y optimizar redes, mejorar el rendimiento y la eficiencia energética. Además, desarrolla infraestructura preparada para aplicaciones de IA y colabora estrechamente con operadores, hyperscalers y fabricantes tecnológicos para impulsar la innovación.
América Latina y México: Un Horizonte de Oportunidades y Desafíos
América Latina, y México en particular, representan una combinación atractiva para el desarrollo de la IA. La región cuenta con sectores de gran potencial para la automatización, como manufactura, automotriz, minería, logística, puertos y agricultura. A esto se suma una población joven y un ecosistema dinámico de startups y desarrolladores, capaces de crear soluciones de IA adaptadas a las necesidades locales. El enfoque en políticas públicas de digitalización y nearshoring también está atrayendo nuevas inversiones industriales.
Sin embargo, persiste un desafío significativo: casi el 40% de la población en América Latina aún carece de conexión a internet. Cerrar esta brecha digital es esencial para que la IA pueda impulsar un crecimiento verdaderamente inclusivo en la región. Ericsson ha manifestado su compromiso con esta meta, reconociendo que la combinación de IA y 5G es un motor poderoso con el potencial de llevar la economía móvil en América Latina a representar el 8.6% del PIB regional para 2030, con un crecimiento proyectado en las suscripciones 5G.