La madrugada del domingo, Kiev experimentó uno de los bombardeos más severos desde que inició la guerra con Rusia. Según informó Timur Tkachenko, jefe de la administración militar de la capital ucraniana, la ciudad fue blanco de un ataque combinado que involucró 604 vehículos aéreos no tripulados y 90 proyectiles balísticos.
La magnitud de la ofensiva se reflejó en la cantidad de sitios afectados por las explosiones y los impactos, convirtiendo esta operación en una de las más destructivas registradas en la capital desde el comienzo de las hostilidades.
Además de Kiev, otras localidades ucranianas también reportaron ataques durante la misma jornada, aunque en menor escala. Las autoridades locales continúan evaluando los daños materiales y las posibles víctimas del bombardeo.
El ataque representa una escalada significativa en la intensidad de las operaciones militares rusas contra objetivos urbanos en territorio ucraniano. Las defensas antiaéreas de Kiev trabajaron durante toda la noche para interceptar los proyectiles entrantes.
Las autoridades ucranianas no han proporcionado aún un balance definitivo de los daños ni del número de bajas civiles o militares resultantes de esta ofensiva nocturna.