Kevin Warsh tomó posesión este viernes como nuevo presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos en una ceremonia celebrada en la Casa Blanca, donde prometió dirigir una institución "orientada a las reformas" que aprenda tanto de sus aciertos como de sus errores pasados.
Durante el acto, Warsh instó a los gobernadores del banco central a perseguir sus objetivos "con sabiduría y claridad, independencia y determinación". Aseguró que bajo su liderazgo la inflación puede reducirse, el crecimiento económico fortalecerse y los salarios reales aumentar si la institución actúa con firmeza.
El presidente Donald Trump, quien estuvo presente en la ceremonia, declaró que espera que Warsh sea "totalmente independiente" en sus decisiones. "No me mires a mí, no mires a nadie, simplemente haz lo tuyo", expresó el mandatario, quien en meses recientes había ejercido presión sobre el banco central para reducir las tasas de interés.
Warsh reemplaza a Jerome Powell, quien ocupó la presidencia durante ocho años y decidió permanecer como miembro de la junta directiva, una medida poco común que atribuyó a la necesidad de proteger la independencia de la institución. El asesor económico de la Casa Blanca, Kevin Hassett, manifestó su expectativa de que Powell "dé un paso al costado" próximamente.
El nuevo jefe de la Fed asume el cargo en un momento complejo para la economía estadounidense. La inflación alcanzó 3.8% en abril, su nivel más alto en tres años, impulsada por el incremento en los precios energéticos. Simultáneamente, el mercado laboral muestra señales contradictorias, con una tasa de desempleo estable en 4.3% pero con creación de empleos volátil.
La Reserva Federal opera bajo un doble mandato: mantener la inflación en su objetivo de largo plazo del 2% y preservar el máximo empleo. En su reunión más reciente, varios funcionarios del banco central indicaron que podrían ser necesarios aumentos en las tasas de interés si la inflación continúa por encima de la meta establecida.
Warsh ha sostenido que los avances en inteligencia artificial y las ganancias de productividad resultantes permitirán un crecimiento económico acelerado sin generar presiones inflacionarias adicionales. Durante su audiencia de confirmación en el Senado, el nuevo presidente rechazó categóricamente que fuera a convertirse en un instrumento del poder ejecutivo.
La ceremonia de juramentación en la Casa Blanca, conducida por el juez de la Corte Suprema Clarence Thomas, representa un hecho inusual para un organismo que se define como independiente y no partidista. La última vez que un presidente de la Fed juró en la residencia presidencial fue Alan Greenspan en 1987, durante la administración de Ronald Reagan.