El jitomate registró un encarecimiento acumulado de 126 por ciento durante los primeros cinco meses de 2026, duplicando su precio en el mercado nacional. El fenómeno ha tenido un impacto tan profundo en la economía que el secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, atribuyó a esta hortaliza el 90 por ciento de la inflación general acumulada en el país durante el año en curso.
El alza en el precio del jitomate ha golpeado directamente el bolsillo de las familias mexicanas, quienes destinan una porción significativa de su gasto a la compra de alimentos frescos. La hortaliza es un ingrediente básico en la dieta nacional, presente en prácticamente todas las cocinas del país.
Según datos oficiales hasta la primera quincena de mayo, el incremento sostenido ha superado cualquier proyección inicial de las autoridades económicas. El comportamiento del jitomate ha distorsionado las mediciones inflacionarias generales, convirtiéndose en el principal factor de presión sobre los precios al consumidor.
La cadena de distribución del jitomate ha sido señalada como uno de los factores que explican el fenómeno. Los intermediarios entre productores y consumidores finales capturan la mayor parte del valor agregado, mientras los agricultores reciben una fracción menor del precio final que pagan las familias en mercados y supermercados.
Las declaraciones del titular de Hacienda subrayan la magnitud del problema: una sola hortaliza está determinando prácticamente toda la trayectoria inflacionaria del país en 2026. El dato revela tanto la vulnerabilidad del sistema de abasto alimentario como la concentración de poder en los eslabones intermedios de la cadena de comercialización.
Las autoridades no han anunciado medidas específicas para contener el alza o regular la participación de intermediarios en el mercado del jitomate. La situación plantea interrogantes sobre la capacidad del gobierno para estabilizar precios de productos básicos en un contexto de presiones inflacionarias focalizadas.