La selección de Japón, conocida como los 'Samurai Azules', se enfrenta a un panorama desalentador de cara al Mundial 2026. El equipo dirigido por Hajime Moriyasu sufrirá la sensible baja de su capitán y pilar en el mediocampo, Wataru Endo, quien ha sido oficialmente descartado del torneo debido a una lesión persistente en el pie. Esta ausencia se suma a las ya confirmadas de dos figuras clave en el ataque: Kaoru Mitoma y Takumi Minamino, dejando al combinado nipón con un considerable lastre en su aspiración de repetir o superar su destacada actuación en la edición anterior.
La noticia del retiro de Endo de la convocatoria ha caído como un balde de agua fría para los aficionados japoneses y para el propio cuerpo técnico. El mediocampista, de 33 años, arrastraba problemas físicos desde febrero, cuando sufrió una fractura y daños en los ligamentos del pie izquierdo mientras militaba con el Liverpool. A pesar de sus esfuerzos por recuperarse y de haber disputado algunos minutos en un partido amistoso previo al torneo, las molestias no cedieron, obligando a la Federación Japonesa de Futbol a tomar la difícil decisión de no incluirlo en la lista definitiva.
La importancia de Wataru Endo en el esquema de Moriyasu trasciende la simple estadística. Como capitán, su liderazgo en el vestidor y su experiencia internacional eran fundamentales para cohesionar al equipo. En el terreno de juego, su rol como ancla en el mediocampo proporcionaba el equilibrio necesario para las transiciones defensa-ataque, una faceta que ahora deberá ser cubierta por otros jugadores con menos recorrido o experiencia en citas mundialistas.
La baja de Endo se suma a la de Kaoru Mitoma, extremo del Brighton & Hove Albion, quien tampoco podrá participar debido a una lesión en los isquiotibiales sufrida durante la Premier League. El propio técnico Moriyasu reconoció la dificultad de que Mitoma recuperara su mejor forma física a tiempo para el torneo. La velocidad, el desequilibrio y la capacidad de generar oportunidades de gol que aportaba Mitoma serán un vacío difícil de llenar para el ataque japonés.
El panorama se completa con la ausencia de Takumi Minamino, atacante del Mónaco. Minamino sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda en diciembre, una lesión de gravedad que lo ha marginado de la competición. Su potencial ofensivo, su visión de juego y su capacidad para definir frente al arco eran otros de los pilares del ataque nipón que ahora se verán mermados.
Estas tres ausencias combinadas representan un golpe significativo para las aspiraciones de Japón en el Mundial 2026. Si bien el equipo ha demostrado en los últimos años una notable capacidad de crecimiento y competitividad, perder a su capitán, a un extremo desequilibrante y a un atacante experimentado, sin duda, limita sus posibilidades de competir al más alto nivel.
Recordemos que Japón dio la sorpresa en Qatar 2022, avanzando como líder de grupo por encima de potencias como Alemania y España, antes de caer en octavos de final ante Croacia en una reñida tanda de penales. Esa actuación demostró el potencial y la garra del conjunto asiático, pero las bajas actuales plantean un desafío mayúsculo para replicar ese éxito.
El equipo japonés llega al torneo con un historial reciente de buenos resultados. Antes del inicio de la competencia, acumuló una racha de cinco victorias consecutivas, incluyendo triunfos notables sobre Brasil, Escocia e Inglaterra. Estos resultados habían generado optimismo y consolidado la imagen de Japón como una selección sólida y en constante mejora.
Sin embargo, la ausencia de Endo, Mitoma y Minamino obliga a una reconfiguración profunda del planteamiento táctico de Moriyasu. El técnico deberá encontrar nuevas fórmulas para mantener el equilibrio defensivo y potenciar el ataque, confiando en el talento emergente y en la experiencia de los jugadores que sí estarán disponibles.
Japón disputará su octava Copa del Mundo consecutiva, consolidándose como una de las selecciones fijas en el panorama futbolístico internacional desde su debut en Francia 1998. La edición de 2002, coorganizada junto a Corea del Sur, marcó un hito en su historia, pero ahora, en 2026, enfrentan un reto particular con un plantel mermado.
El camino de Japón en la fase de grupos del Mundial 2026 lo ubica en el Grupo F, donde se medirá a rivales de peso como Países Bajos, Túnez y Suecia. Sus partidos están programados para el 14 de junio contra Países Bajos en el Estadio Dallas, el 20 de junio frente a Túnez en el Estadio Monterrey (el único encuentro de la fase de grupos en suelo mexicano), y el 25 de junio contra Suecia, nuevamente en el Estadio Dallas.
La esperanza reside en la capacidad de adaptación y resiliencia del equipo. A pesar de las adversidades, los 'Samurai Azules' buscarán superar las expectativas y demostrar que, incluso con bajas sensibles, pueden competir y dar pelea en la máxima justa del fútbol mundial. La afición japonesa, aunque preocupada, confía en el espíritu de lucha que caracteriza a su selección.
El cuerpo médico de la selección ha sido enfático en que la decisión de no contar con estos jugadores se basa en su estado físico actual y en la imposibilidad de garantizar su óptimo rendimiento durante el torneo. La salud de los futbolistas es prioritaria, pero el impacto deportivo de estas ausencias es innegable y marca un antes y un después en la preparación de Japón para el Mundial 2026.