El ejército de Israel ha recurrido al uso sistemático de fósforo blanco, un arma incendiaria cuya aplicación en zonas pobladas está prohibida por convenciones internacionales, en el marco de su conflicto con el grupo chií Hezbollah en el Líbano. La contundente acusación proviene de un exhaustivo reportaje del prestigioso diario The New York Times, que ha recopilado testimonios de expertos, organizaciones humanitarias y evidencia visual que apuntan a esta práctica.
El fósforo blanco, si bien tiene usos legítimos como la creación de cortinas de humo para ocultar movimientos militares, genera una combustión intensa y difícil de extinguir al contacto con el aire. Su uso indiscriminado sobre áreas civiles puede provocar quemaduras graves y prolongadas, además de incendios de gran magnitud, representando un grave riesgo para la población no combatiente y la infraestructura.
Según las investigaciones del rotativo neoyorquino, las fuerzas israelíes habrían empleado esta sustancia en diversas ocasiones contra objetivos en el sur del Líbano, una región que ha sido escenario de intensos enfrentamientos entre el ejército israelí y Hezbollah desde el inicio de la guerra en Gaza. Las pruebas visuales, que incluyen videos y fotografías, documentan la presencia de proyectiles que emiten el característico humo blanco denso y la posterior ignición de áreas afectadas.
Expertos en armamento y derecho internacional consultados por el Times señalan que el uso de fósforo blanco en zonas densamente pobladas podría constituir una violación de las leyes de la guerra, particularmente del Protocolo III del Convenio sobre Ciertas Armas Convencionales, que restringe el uso de armas incendiarias para evitar daños excesivos a civiles.
Las organizaciones humanitarias presentes en la región han expresado su profunda preocupación por las implicaciones de estas denuncias. Señalan que, incluso si el fósforo blanco no se utiliza directamente como arma de ataque contra personas, su dispersión sobre áreas civiles puede tener consecuencias devastadoras, exacerbando la crisis humanitaria ya existente en el sur del Líbano debido al conflicto.
Hezbollah, por su parte, ha denunciado en repetidas ocasiones el uso de armas prohibidas por parte de Israel en sus operaciones militares. El movimiento proiraní ha utilizado estos señalamientos para reforzar su narrativa de resistencia frente a lo que considera una agresión desmedida por parte del Estado hebreo.
El informe del New York Times llega en un momento de escalada de tensiones en la frontera entre Israel y el Líbano, donde los intercambios de fuego se han intensificado en los últimos meses, generando temor a una guerra a gran escala que podría desestabilizar aún más la región.
Las autoridades israelíes, consultadas por el diario estadounidense, no han ofrecido una respuesta detallada sobre el uso específico de fósforo blanco, limitándose a afirmar que sus operaciones se ajustan al derecho internacional. Sin embargo, la evidencia recopilada sugiere un patrón de uso que va más allá de las aplicaciones legítimas y seguras.
La comunidad internacional ha reaccionado con cautela ante las revelaciones, pero se espera que aumente la presión sobre Israel para que aclare su postura y garantice el cumplimiento de las normativas internacionales en sus operaciones militares. Organizaciones de derechos humanos han instado a una investigación exhaustiva e independiente de los hechos.
Este tipo de armamento, al generar quemaduras profundas y difíciles de tratar, puede dejar secuelas permanentes en las víctimas, afectando su calidad de vida a largo plazo. Además, los incendios provocados pueden destruir hogares, cultivos y medios de subsistencia, agravando la situación de miles de civiles.
El conflicto en la frontera libanesa-israelí, aunque a menudo eclipsado por la guerra en Gaza, representa uno de los frentes más peligrosos y volátiles de la actual crisis en Oriente Medio. Las acciones de ambas partes son escrutadas de cerca por la comunidad internacional, que busca evitar una conflagración regional.
El uso de fósforo blanco, incluso si se argumenta que es para fines tácticos como la iluminación o la creación de pantallas de humo, plantea serias dudas éticas y legales cuando se realiza en proximidad a zonas habitadas. La línea entre su uso legítimo y su potencial como arma indiscriminada es delgada y objeto de debate.
La publicación de este informe por parte del New York Times subraya la importancia del periodismo de investigación para sacar a la luz posibles violaciones de las leyes internacionales y exponer las realidades de los conflictos armados, incluso cuando estas son incómodas para las partes involucradas.