El gobierno iraní ha levantado las severas restricciones de internet que mantuvo durante casi tres meses, en una decisión que marca un giro significativo en la política de control digital del país persa.
El mandatario Masud Pezeshkian emitió la orden de revertir las medidas que habían sido implementadas por el Consejo Supremo de Seguridad Nacional, organismo que había impuesto el bloqueo como respuesta a las manifestaciones contra el régimen.
El apagón digital se extendió por aproximadamente 90 días, dejando a millones de iraníes sin acceso a plataformas de comunicación y redes sociales, herramientas que habían sido utilizadas para organizar y difundir información sobre las protestas antigubernamentales.
La medida de Pezeshkian representa un cambio en la estrategia oficial frente a la disidencia, aunque analistas internacionales advierten que el gobierno mantiene capacidad técnica para reimplementar restricciones en cualquier momento.
Irán ha utilizado históricamente el control de internet como mecanismo de contención social durante periodos de agitación política, una práctica que organizaciones de derechos humanos han catalogado como violatoria de las libertades fundamentales.
El restablecimiento del servicio llega en un contexto de relativa calma en las calles iraníes, aunque persisten tensiones sociales y económicas que han alimentado el descontento ciudadano en los últimos años.