El mercado financiero se prepara para una de las temporadas más agresivas de ofertas públicas iniciales en la historia. SpaceX busca recaudar hasta 75,000 millones de dólares con una valoración que alcanza 1.75 billones de dólares, mientras OpenAI planea levantar 60,000 millones con un valor superior al billón de dólares, tras registrar 852,000 millones en su ronda de marzo.

Sin embargo, detrás de estas cifras astronómicas opera un fenómeno psicológico: el miedo a quedarse fuera de la revolución tecnológica. El analista financiero Amin Vera advierte que la ola de inteligencia artificial entra en fase terminal, con el dinero institucional retirándose mientras inversionistas individuales inyectan capital en cualquier proyecto etiquetado como IA.

Este comportamiento se vincula también con el trading algorítmico automatizado, donde sistemas programados compran automáticamente al detectar palabras clave como "inteligencia artificial", un patrón similar al observado durante la fiebre blockchain. Vera define el escenario como una jugada arriesgada donde minoristas buscan aprovechar el último impulso de una tendencia con signos de agotamiento.

La estrategia de salida a bolsa beneficia principalmente a inversionistas ángel y firmas de capital de riesgo que adquirieron acciones a precios mínimos hace años. Con las OPI, estos fondos venden sus títulos a valores elevados, aseguran rendimientos millonarios y transfieren el riesgo al público general. "Los que se quedan con el problema de que ninguna empresa de IA genera un flujo sostenido de ganancias, son quienes las compren en Bolsa", afirma Vera.

OpenAI enfrenta dificultades de financiamiento desde hace meses, ya que inversionistas detectan la proximidad de la salida a bolsa y rechazan retener un activo sin rendimientos claros. Las empresas aceleran sus OPI ante la posibilidad de que la narrativa del mercado cambie y se consolide la idea de que la IA no genera ganancias, lo cual desplomaría las valuaciones actuales.

Kathleen Brooks, directora de investigación de XTB, considera que el mercado vive un periodo espectacular para ofertas públicas, aunque la capacidad del mercado para absorber estas nuevas cotizaciones definirá el futuro del sector. Analistas de Danske Bank sugieren que inversionistas minoristas diversifiquen hacia infraestructura de semiconductores, servicios en la nube o aplicaciones basadas en modelos fundamentales.

Como referencia del apetito del mercado, las acciones de las siete empresas tecnológicas más importantes del mundo se cuadriplicaron desde el lanzamiento de ChatGPT en noviembre de 2022. Vera recomienda a inversionistas minoristas enfocarse en opciones de baja volatilidad o ETF, advirtiendo que estas empresas orientan su marketing específicamente a captar inversionistas minoristas para sus OPI.