A pesar de un panorama económico global marcado por la incertidumbre comercial y las tensiones geopolíticas, México ha logrado mantener su atractivo para la inversión extranjera, consolidándose como un socio estratégico para Estados Unidos. Sin embargo, especialistas advierten que la prolongación de estas condiciones de volatilidad podría impactar negativamente el ritmo de crecimiento del país, manteniéndolo por debajo de su potencial.

Julio Ruiz, economista en jefe de Citi para México, señaló durante el "El Financiero Meet Point Virtual" que la economía mexicana podría retomar un crecimiento más robusto si se alcanzan acuerdos comerciales claros en el corto plazo. Estos acuerdos son cruciales para reducir la incertidumbre y fortalecer la confianza de los inversionistas, elementos indispensables para reactivar proyectos productivos.

Ruiz recordó que la inversión en México sufrió una contracción significativa del 6.7 por ciento el año pasado. La recuperación, según el economista, estará intrínsecamente ligada a la certidumbre en el entorno comercial y regulatorio. "En la medida que se alargue esta negociación vamos a ver un retraso de la inversión y probablemente seguiremos observando tasas de crecimiento económico por debajo del potencial de México, que está alrededor del 2 por ciento", afirmó, subrayando la urgencia de definir el marco de operación.

Si bien persisten factores de incertidumbre desde 2024, tanto a nivel interno como externo, Ruiz se mostró optimista respecto al mediano plazo. "Soy muy positivo con México en el mediano plazo, tomando en cuenta la relación que tiene México en el comercio global y con Estados Unidos", declaró, confiando en la resiliencia y el potencial del país.

Por su parte, Juan Carlos Baker, director general de Ansley Consultores Internacionales y exsubsecretario de Comercio Exterior, enfatizó que el éxito de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) no debe medirse únicamente por la celeridad del proceso, sino por la calidad de los acuerdos que se logren. La complejidad de los temas en discusión requiere tiempo y un análisis profundo para asegurar resultados duraderos.

Baker reconoció la necesidad de disipar la incertidumbre para incentivar la inversión, pero también defendió la importancia de otorgar el tiempo suficiente a las negociaciones. "Si vamos más allá del 1 de julio o incluso si vamos más allá de 2026, lo cual también está previsto dentro del tratado, no es algo que no se nos haya ocurrido antes. Eso no debería necesariamente preocuparnos o ser el fin del acuerdo", explicó. La revisión del T-MEC, según el exfuncionario, definirá el potencial económico de México para los próximos años, por lo que "hay que tomarse el tiempo necesario" para alcanzar un resultado sólido.

En cuanto a los aranceles impuestos por Estados Unidos, Baker adoptó una postura pragmática. Reconoció que un regreso inmediato al esquema de arancel cero luce poco probable bajo la administración del presidente Donald Trump. "Idealmente tendríamos que estar regresando a arancel cero porque eso es lo que te da la mayor certidumbre posible, pero también hemos escuchado por diversas fuentes que eso no es algo que el presidente Trump esté dispuesto a considerar", apuntó, sugiriendo la necesidad de adaptarse a la realidad actual.

El director general de Ansley Consultores Internacionales advirtió que los próximos meses podrían estar marcados por episodios de volatilidad e incertidumbre derivados de la revisión comercial con Estados Unidos. Ante esta situación, Baker hizo un llamado a evitar decisiones precipitadas. "No hay que estar nerviosos. Creo que lo peor que podemos hacer es tomar decisiones en un momento en donde no tenemos toda la información", subrayó, recomendando cautela y paciencia.

Sin embargo, la industria automotriz mexicana enfrenta desafíos específicos. Rogelio Garza Garza, presidente ejecutivo de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), reconoció que el sector se encuentra en desventaja competitiva frente a productores de Europa, Japón y Corea del Sur. La razón principal es el esquema arancelario vigente en Estados Unidos.

"Europa, Japón y Corea pueden mandar vehículos con un arancel de 15 por ciento sin cumplir ninguna regla de origen. En cambio, nosotros tenemos que cumplir con un contenido regional de 75 por ciento, lo que implica costos adicionales de entre 3 y 4 por ciento del valor del vehículo", explicó Garza. Esta disparidad genera una carga adicional para los productores mexicanos.

Garza alertó que esta situación podría influir significativamente en las decisiones de inversión de las armadoras globales, especialmente en momentos cruciales donde deben asignar nuevos modelos o renovar líneas de producción. La competitividad del sector está en juego.

Asimismo, el presidente ejecutivo de la AMIA subrayó la necesidad imperante de certidumbre a largo plazo para la industria automotriz. Las revisiones arancelarias anuales generan inestabilidad, dado que los ciclos de producción automotriz se planean con varios años de anticipación. "La industria requiere certidumbre de largo plazo y no revisiones arancelarias anuales", sentenció, pidiendo un marco estable para la planeación y la inversión.

En resumen, si bien México mantiene condiciones favorables para atraer inversión, la incertidumbre en torno a la revisión del T-MEC y las políticas arancelarias de Estados Unidos representan obstáculos significativos. La industria automotriz, en particular, enfrenta una desventaja competitiva que requiere atención para asegurar su futuro y el de las inversiones asociadas.