México se encuentra en una encrucijada económica, donde el potencial para atraer inversiones significativas coexiste con un panorama de incertidumbre comercial y geopolítica. Especialistas reunidos en el foro virtual "El Financiero Meet Point Virtual" coincidieron en que, a pesar de los desafíos, el país mantiene condiciones sólidas para consolidarse como un socio estratégico indispensable para Estados Unidos.

Julio Ruiz, economista en jefe de Citi para México, proyectó un escenario optimista para el mediano plazo. Según su análisis, la definición de las reglas comerciales dentro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) es un factor clave que podría desbloquear un flujo de inversiones más robusto. "México va a seguir siendo competitivo hacia el mercado de Estados Unidos y esa competitividad va a ser que atraiga las inversiones y México pueda retornar a crecimientos más cercanos al potencial", afirmó Ruiz, subrayando la resiliencia inherente de la economía mexicana.

Ruiz reconoció la persistencia de factores de incertidumbre que se han manifestado desde 2024, tanto a nivel interno como externo. Las tensiones geopolíticas y comerciales globales son elementos que no se pueden ignorar. Sin embargo, su perspectiva se inclina hacia un futuro prometedor para la economía mexicana, fundamentada en la sólida relación comercial que el país mantiene con Estados Unidos y su posición dentro del comercio global.

La claridad en las reglas del T-MEC es vista como un catalizador fundamental. "Si se llega a un acuerdo, tal vez retrasándose hacia 2027, esperemos mejor antes, y queden las reglas del juego mucho más claras", señaló Ruiz, anticipando que una resolución positiva podría fortalecer significativamente el atractivo de México para la inversión extranjera directa.

Por su parte, Juan Carlos Baker, director general de Ansley Consultores Internacionales y exsubsecretario de Comercio Exterior, destacó la notable resiliencia económica de México. A pesar de un entorno internacional complejo, el país ha demostrado capacidad para mantener el dinamismo en la inversión extranjera y la actividad económica en diversas regiones.

Baker, sin embargo, no dejó de lado los desafíos internos que requieren atención prioritaria. "Hay una serie de factores internos en el país que no dependen del T-MEC y que tenemos que encargarnos", advirtió. Estos factores incluyen la necesidad de agilizar la facilitación de nuevas inversiones, la ejecución eficiente de proyectos de infraestructura y la mitigación de elementos que generan inquietud entre los inversionistas.

El exnegociador del T-MEC señaló que el gobierno federal ha comenzado a implementar medidas para mejorar el clima de inversión, un paso en la dirección correcta. No obstante, advirtió que los próximos meses podrían estar marcados por episodios de volatilidad e incertidumbre, derivados directamente de la revisión del tratado comercial con Estados Unidos.

"Tenemos que ser muy conscientes de que el proceso hacia los próximos meses puede ser turbulento", enfatizó Baker. Ante esta perspectiva, hizo un llamado a la prudencia, instando a evitar decisiones precipitadas ante la falta de información definitiva sobre el rumbo de las negociaciones. "No hay que estar nerviosos. Creo que lo peor que podemos hacer es tomar decisiones en un momento en donde no tenemos toda la información", subrayó.

Desde la perspectiva del sector automotriz, Rogelio Garza Garza, presidente ejecutivo de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), expresó un optimismo cauto. El sector confía en que México y Estados Unidos lograrán acuerdos mutuamente beneficiosos durante la revisión del tratado.

"Estoy seguro de que vamos a llegar a un buen acuerdo. Soy optimista y creo que nos necesitamos", afirmó Garza Garza, resaltando la interdependencia económica entre ambas naciones. La industria automotriz, un pilar fundamental de la economía mexicana, ve en la cooperación y el entendimiento la clave para superar los obstáculos y asegurar un futuro próspero.

La fortaleza de México como destino de inversión se sustenta en su ubicación geográfica estratégica, su mano de obra calificada y su acceso preferencial al mercado estadounidense. Estos factores, combinados con una política económica orientada a la estabilidad, le otorgan una ventaja competitiva significativa.

Sin embargo, la resolución de las disputas comerciales y la definición clara de las reglas de origen bajo el T-MEC son cruciales para disipar las dudas de los inversores y consolidar la confianza en el largo plazo. La incertidumbre, aunque presente, no parece opacar el potencial intrínseco de la economía mexicana para atraer capital y generar crecimiento.

El camino hacia adelante requerirá una gestión proactiva de los desafíos internos y una diplomacia comercial efectiva para navegar las complejidades de la relación con Estados Unidos. La capacidad de México para adaptarse y responder a estas dinámicas determinará en gran medida su éxito en la atracción de inversiones y en la consecución de un desarrollo económico sostenible.