La expectativa de que el Mundial de Futbol 2026 generara una avalancha de reservaciones hoteleras en México sigue sin cumplirse. Federico Greppi, presidente para Caribe y Latinoamérica de Marriott International, admitió que la cadena apenas registra una ocupación cercana al 60% cuando faltan semanas para el arranque del torneo, una cifra que refleja la cautela de los viajeros internacionales ante la percepción de inseguridad que rodea al país.

El directivo reconoció sin rodeos que los hechos violentos registrados en febrero en Jalisco, vinculados con la captura de "El Mencho", golpearon duramente al sector turístico. "El turista estadounidense se espantó. La percepción es: 'no es un lugar seguro, es medio riesgoso'", declaró Greppi. Aunque insistió en que se trató de un episodio focalizado, aceptó que la percepción negativa persiste y tarda mucho más en corregirse que los hechos mismos.

La inseguridad se ha convertido en uno de los factores que más pesan sobre las decisiones de viaje, especialmente entre turistas estadounidenses y europeos. Greppi señaló que para el visitante extranjero no existe una diferenciación clara entre regiones del país: "¿Qué tiene que ver Cancún con lo que pasó en Puerto Vallarta? Pero para el cliente estadounidense o europeo sí permea", explicó el ejecutivo.

Marriott ahora apuesta a que las reservaciones llegarán en las últimas dos semanas previas al Mundial, cuando los aficionados tomen decisiones de última hora. Sin embargo, la realidad es que la demanda hotelera está muy por debajo de la euforia esperada para un evento de esta magnitud. A diferencia de mundiales anteriores, esta edición tendrá los partidos dispersos entre México, Estados Unidos y Canadá, con la mayor parte de los encuentros concentrados en territorio estadounidense.

A pesar del panorama desalentador, Marriott mantiene sus planes de expansión en México con 74 hoteles en desarrollo. Greppi confía en que el torneo pueda servir como vitrina para reposicionar al país ante la audiencia internacional, aunque admitió que el impacto de la violencia en Puerto Vallarta necesitará de la Copa del Mundo para comenzar a revertirse. La pregunta que queda en el aire es si un mes de futbol será suficiente para borrar meses de percepciones negativas sobre la seguridad en México.