Cuatro décadas han transcurrido desde aquella tarde de junio de 1986 en el Estadio Azteca, y el destino ha querido que Inglaterra regrese al mismo coloso para enfrentarse a México en los octavos de final del Mundial 2026. El reencuentro no es casual; el recinto, testigo de glorias y humillaciones, guarda una herida profunda en la memoria colectiva inglesa, marcada a fuego por la genialidad y la picardía de Diego Armando Maradona.
El último gran recuerdo de los ingleses en el Azteca no es una victoria, sino una derrota por 2-1 ante Argentina en los cuartos de final de México '86. Un partido que trascendió lo deportivo para convertirse en leyenda, inmortalizado por dos goles de Maradona que definieron épocas y rivalidades.
El 22 de junio de 1986, ante más de 114,000 espectadores, la Albiceleste dirigida por Carlos Bilardo selló su pase a semifinales. Los goles de Maradona, al minuto 51 y 55, fueron un golpe demoledor para el equipo de Bobby Robson, a pesar del tardío descuento de Gary Lineker al minuto 85.
La tensión previa al encuentro era palpable. La reciente Guerra de las Malvinas y el recuerdo del choque de 1966, donde el técnico inglés Alf Ramsey calificó a los argentinos de "animales", añadían un condimento extra a la ya histórica rivalidad.
La "Mano de Dios" y el "Gol del Siglo"
La polémica estalló al minuto 51. Maradona, en pugna con el portero Peter Shilton, introdujo el balón en la red con la mano izquierda. Ni el árbitro Ali Bennaceur ni su asistente detectaron la infracción, dando pie a una jugada que el propio Diego inmortalizaría como "un poco con la cabeza de Maradona y un poco con la mano de Dios".
Tan solo cuatro minutos después, Maradona orquestó una obra maestra. Tomando el balón en su propio campo, recorrió casi 60 metros en 10 segundos, eludiendo a rivales y definiendo ante Shilton. Esa jugada, elegida posteriormente como el "Gol del Siglo", es considerada una de las mejores anotaciones en la historia de los Mundiales.
Cicatrices y reliquias
La "Mano de Dios" dejó una cicatriz imborrable en el orgullo inglés. Jugadores como Gary Lineker y Terry Butcher han expresado con el tiempo la frustración por aquella eliminación y la falta de detección de la trampa, algo que hoy sería impensable con la tecnología actual.
Más allá de la controversia, el partido reforzó la dimensión de Maradona. Recibió 53 faltas en el torneo, 20 más que cualquier otro jugador, y fue objeto de seis faltas solo en el primer tiempo contra Inglaterra.
La camiseta azul utilizada por Argentina en ese encuentro, adquirida de emergencia en la Ciudad de México, se convirtió en una reliquia. Décadas después, la playera que Steve Hodge intercambió con Maradona fue subastada por 9.2 millones de dólares, un récord para memorabilia deportiva.
El camino de Argentina hacia la gloria
La eliminación de Inglaterra fue solo un escalón en la conquista de Argentina. Tres días después, Maradona volvió a ser decisivo con un doblete contra Bélgica en semifinales, también en el Azteca.
La final contra Alemania Federal consolidó el dominio argentino. Tras irse arriba con goles de Brown y Valdano, y ver cómo los alemanes empataban con Rummenigge y Völler, Maradona apareció para asistir a Jorge Burruchaga, autor del gol del triunfo 3-2 y del segundo campeonato mundial para Argentina.
Nuevos desafíos en el Azteca
Cuarenta años después, Inglaterra regresa al Azteca, esta vez para enfrentar a México en los octavos de final de 2026. El técnico inglés Thomas Tuchel reconoce el atractivo del duelo, pero también advierte sobre la dificultad de la altitud de la Ciudad de México (2,240 metros sobre el nivel del mar), un factor que considera casi imposible de asimilar por completo en pocos días.
Para Inglaterra, el regreso al Azteca es una oportunidad de cerrar una vieja herida, un capítulo doloroso de su historia mundialista. Antonio Rosique lo ha descrito como tal, y se recuerda que Gary Lineker expresó su deseo de volver al estadio cuando fue homenajeado recientemente en México.
Por otro lado, México llega invicto en el torneo y sin haber recibido gol en el Azteca, consolidando el recinto como una fortaleza. La afición, entregada y ruidosa, promete crear un ambiente que ha impresionado incluso a los visitantes, haciendo del estadio un protagonista más en esta nueva historia.
El Mundial 2026, con su formato expandido y sedes compartidas, presenta un escenario único. La FIFA, organizadora del evento, ha buscado potenciar la experiencia global, y el regreso de Inglaterra al Azteca añade una capa de dramatismo histórico a la competición. La confederación, bajo la batuta de sus directivos, ha trabajado para asegurar que los aspectos logísticos y deportivos se alineen con la magnitud del evento, buscando superar las expectativas y consolidar el fútbol como el deporte rey a nivel mundial.
La FIFA, en su afán por promover el fútbol, ha puesto especial énfasis en la infraestructura y la seguridad de los estadios, incluyendo el emblemático Azteca. La organización ha colaborado estrechamente con las federaciones locales para garantizar que los encuentros se desarrollen en las mejores condiciones posibles, buscando siempre la excelencia y la satisfacción de los aficionados.
El legado de Maradona y la rivalidad histórica entre Argentina e Inglaterra, aunque no directamente en juego, planean sobre el encuentro. El Azteca, con su mística, se prepara para escribir un nuevo capítulo, donde Inglaterra buscará exorcizar sus fantasmas del pasado y México defenderá su imbatibilidad en casa.