El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) ha puesto sobre la mesa los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), ofreciendo una radiografía detallada de la estratificación social en México. Lejos de ser una simple curiosidad académica, estos números pintan un panorama claro sobre cómo los ingresos y los patrones de gasto definen la pertenencia a una u otra clase social, y cómo la distancia entre los que más y menos tienen, aunque ha disminuido, sigue siendo un abismo.
La ENIGH 2024, publicada recientemente, no solo cuantifica la percepción de ingresos, sino que también desglosa en qué se va el dinero de millones de familias mexicanas trimestre tras trimestre. Este análisis es crucial para entender la dinámica económica del país y las realidades que enfrentan los distintos estratos de la población.
¿Cómo se clasifica la sociedad mexicana?
Aunque intuitivamente todos tenemos una idea de dónde nos ubicamos, la clasificación formal de las clases sociales en México es compleja. El Diario Oficial de la Federación (DOF) retoma una categorización que, si bien es descriptiva y no oficial, ayuda a entender las divisiones. Esta clasificación se basa en ingresos, ocupación y estabilidad financiera, y divide a la población en segmentos que van desde la "Baja-Baja" hasta la "Alta-Alta".
La clase "Baja-Baja", que se estima representa al 35% de la población, engloba a trabajadores temporales, inmigrantes, comerciantes informales, desempleados y personas que dependen de la asistencia social. Es el segmento más amplio y vulnerable de la sociedad.
Le sigue la clase "Baja-Alta", conformada por obreros y campesinos, quienes constituyen la fuerza física de la economía. Aunque realizan trabajos arduos, su ingreso es apenas superior al salario mínimo, y representan aproximadamente el 25% de la población.
En un nivel superior se encuentra la clase "Media-Baja", que incluye a oficinistas, técnicos, supervisores y artesanos calificados. Si bien sus ingresos no son extraordinarios, gozan de mayor estabilidad, representando alrededor del 20% del total nacional.
La clase "Media-Alta", estimada en un 14% de la población, está compuesta por profesionales exitosos y hombres de negocios con ingresos buenos y estables. Son un segmento clave en la economía por su capacidad de inversión y consumo.
Finalmente, las clases "Alta-Baja" y "Alta-Alta" representan a las familias con riqueza consolidada y antigua. La "Alta-Baja" (5% de la población) son familias ricas de pocas generaciones atrás con ingresos cuantiosos y estables, mientras que la "Alta-Alta" (1% de la población) son aquellas fortunas añejas, cuya riqueza se ha transmitido por generaciones y cuyo origen se pierde en el tiempo.
El ingreso promedio y la brecha de desigualdad
Los datos de la ENIGH 2024 revelan que el ingreso corriente promedio trimestral por hogar en México se situó en 77,864 pesos. Sin embargo, este promedio nacional oculta disparidades significativas. Los hogares en zonas urbanas perciben en promedio 85,550 pesos trimestrales, mientras que en las zonas rurales la cifra desciende drásticamente a 48,004 pesos.
Aunque la ENIGH no clasifica oficialmente por "clase", la distribución por deciles de ingreso permite una aproximación. Los primeros cuatro deciles agrupan los ingresos más bajos, los deciles V al VIII representan los niveles intermedios y de mayor estabilidad, y los deciles IX y X concentran los ingresos más altos. Los montos varían desde los 16,795 pesos del decil I hasta los 236,095 pesos del decil X.
Un dato alentador es la reducción de la desigualdad económica, medida por el coeficiente de Gini. Este indicador pasó de 0.449 en 2016 a 0.391 en 2024, su nivel más bajo en el periodo analizado. Esta mejora se atribuye, en gran medida, a las transferencias y apoyos sociales. Sin estos, el coeficiente habría sido de 0.450 en 2024, superando el nivel de 2016.
¿En qué se va el dinero de los mexicanos?
El gasto corriente monetario promedio trimestral por hogar se ubicó en 47,674 pesos. La mayor parte de este presupuesto se destina a necesidades básicas. La alimentación, bebidas y tabaco consumen la mayor tajada con 17,982 pesos trimestrales.
El transporte y las comunicaciones representan otro gasto importante, sumando 9,319 pesos. La educación y el esparcimiento requieren 4,593 pesos, mientras que la vivienda y los servicios básicos ascienden a 4,346 pesos.
Otros rubros significativos incluyen cuidados personales (3,709 pesos), enseres domésticos y artículos para el hogar (3,014 pesos), vestido y calzado (1,830 pesos), salud (1,605 pesos) y transferencias y otros gastos (1,276 pesos).
El trabajo, pilar del ingreso familiar
La ENIGH 2024 confirma que el trabajo sigue siendo la principal fuente de ingresos para los hogares mexicanos, aportando el 65.6% del ingreso corriente total trimestral. Las transferencias y apoyos sociales juegan un papel secundario pero relevante, contribuyendo con el 17.7%.
Otros componentes del ingreso incluyen la estimación del alquiler de vivienda propia (11.6%) y los ingresos por renta de propiedades (4.9%). Estos datos subrayan la dependencia de la economía familiar de la actividad laboral y la importancia de las políticas sociales para mitigar la vulnerabilidad.