La industria automotriz de México ha demostrado una notable fortaleza y capacidad de adaptación, logrando un crecimiento del 4 por ciento en la exportación de vehículos durante el primer cuatrimestre del año, a pesar de una ligera contracción del 0.1 por ciento en la producción nacional. Este desempeño, que sitúa las exportaciones en su tercer mejor registro histórico, subraya la importancia estratégica del sector para la economía mexicana y su creciente relevancia en el mercado global.
Adriana Ramírez, gerente de Estudios Económicos de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), destacó que este logro es particularmente significativo dado el contexto de una caída del 2 por ciento en los envíos hacia Estados Unidos, el principal mercado para los autos mexicanos. La clave de este éxito radica en la diversificación de los destinos de exportación, con un aumento notable en los envíos a Canadá, Alemania y Brasil, lo que reduce la dependencia de un solo mercado y fortalece la posición de México como proveedor automotriz a nivel mundial.
Estados Unidos, si bien sigue siendo el principal comprador al concentrar el 75.4 por ciento del total de las exportaciones, ha visto disminuir su participación relativa. En contraste, Canadá ha ganado terreno, representando ahora el 12.5 por ciento de los envíos. Alemania y Brasil, aunque con porcentajes menores (3% y 1.7% respectivamente), muestran el potencial de crecimiento en mercados no tradicionales, evidenciando una estrategia exitosa de expansión y diversificación por parte de la industria mexicana.
El desempeño mensual en mayo también reflejó esta tendencia positiva, con un alza del 1.72 por ciento en las exportaciones respecto al año anterior, una recuperación significativa tras la caída del 2.9 por ciento registrada en el mismo mes de 2025. Este impulso exportador se vio favorecido por el desempeño excepcional de armadoras como Mazda, cuyos envíos al extranjero crecieron un impresionante 72.5 por ciento. Stellantis y Volkswagen también contribuyeron significativamente con incrementos del 63.6 y 52.5 por ciento, respectivamente.
Este dinamismo en las exportaciones de ciertas marcas ayudó a compensar las caídas reportadas por otras como Nissan, Honda, Audi y Ford, cuyas exportaciones disminuyeron entre un 18 y 23 por ciento. La capacidad de la industria para absorber estas fluctuaciones y mantener una tendencia general positiva es un testimonio de su madurez y flexibilidad operativa.
Guillermo Rosales, presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), enfatizó que la producción de vehículos está intrínsecamente ligada a las exportaciones y a las ventas en el mercado interno. La fortaleza exportadora, por lo tanto, actúa como un motor fundamental para la actividad productiva y el empleo en el sector.
Sin embargo, la producción nacional de autos ligeros en mayo experimentó una contracción del 3.70 por ciento anual, sumando 342 mil 926 unidades. Esta es la mayor reducción mensual en seis meses y se compara desfavorablemente con la caída del 2.6 por ciento registrada en mayo de 2025. Acumulando los primeros cinco meses del año, la producción total fue de un millón 642 mil 83 unidades, lo que representa una leve caída del 0.09 por ciento anual. A pesar de esta ligera disminución, se percibe una potencial recuperación estructural tras la caída del 0.6 por ciento en el mismo periodo de 2025.
La composición de la producción sigue dominada por vehículos de mayor volumen, como SUVs y pick-ups, que representan el 80 por ciento del total, mientras que los automóviles convencionales constituyen el 20 por ciento restante. Esta tendencia refleja las preferencias del mercado global y la estrategia de las armadoras para satisfacer la demanda de vehículos más grandes y versátiles.
En un segmento de gran crecimiento, la venta de autos eléctricos e híbridos en México ha experimentado un auge espectacular, con un incremento del 55 por ciento anual en mayo, alcanzando las 17 mil 300 unidades vendidas. Este dinamismo subraya la creciente adopción de la electromovilidad en el país, impulsada por una mayor oferta de modelos y la expansión de la infraestructura de carga.
De enero a mayo, las ventas acumuladas de vehículos eléctricos e híbridos sumaron 77 mil 702 unidades, un aumento del 42 por ciento anual. Los vehículos híbridos convencionales lideran las preferencias, representando el 70 por ciento de las ventas, seguidos por los vehículos totalmente eléctricos (14.8%) y los híbridos enchufables (15.5%). Esta composición sugiere que los consumidores mexicanos aún priorizan la flexibilidad de los motores combinados para mitigar la ansiedad por la autonomía y la disponibilidad de puntos de recarga.
Los principales mercados para estos vehículos son la Ciudad de México, el Estado de México, Nuevo León y Jalisco, que en conjunto concentran el 56 por ciento de las ventas totales. Estas entidades se consolidan como los motores de crecimiento para el segmento de vehículos de bajas emisiones, marcando el camino hacia una movilidad más sostenible en el país.
La industria automotriz mexicana, a pesar de los desafíos en la producción, demuestra una resiliencia admirable en sus operaciones de exportación. La diversificación de mercados, el impulso de tecnologías limpias y la adaptación a las demandas del mercado global son factores clave que aseguran su continua contribución al desarrollo económico de México. El sector productivo, con su enfoque en la innovación y la expansión internacional, se consolida como un pilar fundamental para el crecimiento y la competitividad del país en la arena global.