La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) se perfila para convertirse en una saga prolongada, extendiéndose potencialmente hasta la campaña presidencial estadounidense de 2028. Esta incertidumbre, según un análisis reciente de Banamex, representa un riesgo significativo para las decisiones de inversión en México, manteniendo en vilo a los mercados y a las empresas que buscan estabilidad en la región.

El escenario más probable, de acuerdo con la institución financiera, no es una ruptura abrupta del acuerdo ni una extensión inmediata antes del 1 de julio de este año. En cambio, se anticipa un esquema de revisiones anuales, una estrategia que se atribuye a la táctica negociadora del presidente Donald Trump. Este enfoque, si bien evita el colapso total del tratado, introduce una capa persistente de inestabilidad que podría disuadir a los inversionistas.

Banamex subraya que la continuidad del T-MEC bajo un régimen de revisiones anuales, aunque preferible a una disolución completa, mantendrá un nivel elevado de incertidumbre para el sector empresarial. “Consideramos como escenario central el de revisiones anuales que preservarían el marco actual pero mantendrían la incertidumbre. El resultado dependerá del entorno político en EU, lo que sugiere que las revisiones podrían extenderse hasta la campaña presidencial de 2028, sin una definición inmediata”, detalla el informe.

Impacto en la Inversión Privada

Las implicaciones de esta prolongada incertidumbre son directas y preocupantes para la economía mexicana. El reporte de Banamex advierte que las “revisiones anuales del T-MEC implican riesgos a la baja” para la inversión privada. Esta situación se suma a un panorama ya desafiante, donde la formación bruta de capital fijo experimentó una caída del 6.3 por ciento anual el año pasado. La expectativa es que este ambiente de inestabilidad comercial continúe retrasando proyectos de inversión y la creación de empleo en el país.

A pesar de este sombrío pronóstico, México aún conserva una ventaja competitiva crucial frente a otros socios comerciales de Estados Unidos. Las preferencias arancelarias derivadas del T-MEC actúan como un escudo protector. Actualmente, México enfrenta un arancel promedio efectivo de apenas 2.7 por ciento para ingresar al mercado estadounidense, una cifra significativamente menor en comparación con el 29 por ciento que paga China o los niveles superiores que enfrentan otras economías competidoras.

“El T-MEC ha funcionado como un escudo crucial que, si bien no aísla a México por completo de las presiones arancelarias, le confiere una ventaja competitiva fundamental”, señala el análisis. Esta ventaja, sin embargo, podría verse erosionada si la incertidumbre se prolonga indefinidamente, afectando la confianza de los inversionistas a largo plazo.

El Factor Político Estadounidense

El desenlace de esta revisión está intrínsecamente ligado al panorama político de Estados Unidos. Banamex enfatiza que las elecciones legislativas estadounidenses de noviembre de 2026 serán un punto de inflexión. Si los republicanos pierden el control del Congreso, la amenaza de una ruptura del T-MEC podría disminuir, otorgando a México un mayor margen de negociación frente a Washington.

La estrategia del presidente Trump, según el análisis, parece ser la de administrar políticamente la revisión del acuerdo hasta el final de su mandato en 2028. Es poco probable que desee dejar la redefinición de un acuerdo comercial tan vital a la siguiente administración estadounidense, lo que sugiere que buscará mantener el control sobre el proceso, incluso si eso implica prolongar la incertidumbre.

Esta situación coloca a México en una posición delicada, donde su futuro económico a mediano plazo está supeditado a los vaivenes de la política interna de su principal socio comercial. La capacidad del país para atraer y retener inversiones dependerá en gran medida de cómo se gestione esta prolongada fase de revisión y de la habilidad de sus negociadores para mitigar los riesgos inherentes a la incertidumbre política estadounidense.

En resumen, mientras el T-MEC se mantiene como un pilar fundamental para la economía mexicana, la advertencia de Banamex resalta la necesidad de una estrategia robusta para navegar un periodo prolongado de incertidumbre. La inversión privada, motor clave del crecimiento, podría resentirse si no se logra una mayor claridad en el horizonte comercial, haciendo que la espera hasta 2028 sea un desafío constante para el desarrollo económico del país.