El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha salido en defensa de la reciente cena organizada por la FIFA en el emblemático Castillo de Chapultepec, afirmando que el evento no solo cumplió con todas las normativas de preservación del inmueble, sino que también sirvió como una plataforma crucial para la promoción del patrimonio cultural de México ante una audiencia internacional.

En un comunicado oficial emitido este viernes, el INAH detalló que la gala, celebrada el pasado 10 de junio, tuvo como objetivo principal difundir la riqueza cultural del país en el contexto de la Copa Mundial de la FIFA 2026. El evento congregó a más de 200 representantes de diversas naciones, quienes pudieron apreciar la magnificencia del Castillo, uno de los recintos históricos más importantes de la nación.

La FIFA, según lo expuesto por el instituto, asumió la totalidad de los costos de organización de la cena. Además, cubrió un pago de derechos que superó el millón de pesos, una cifra que, de acuerdo con el INAH, demuestra el compromiso del organismo deportivo con el uso responsable de los espacios patrimoniales.

El INAH enfatizó que se implementaron todas las medidas necesarias para garantizar la integridad y conservación del Castillo de Chapultepec, un monumento que ha sido testigo de innumerables eventos históricos y que, por su relevancia, ha albergado también otros encuentros de carácter cultural, académico y diplomático, tanto a nivel nacional como internacional.

Este pronunciamiento del INAH surge como respuesta a las críticas y cuestionamientos que surgieron tras la realización de la cena de gala. Diversos sectores, incluyendo trabajadores e investigadores del propio instituto, habían expresado su inconformidad por lo que consideraron el uso de un monumento histórico para una actividad de índole privada, llegando incluso a anunciar acciones legales para revisar la autorización otorgada.

La polémica se intensificó después de que la presidenta Claudia Sheinbaum confirmara en su conferencia matutina del 18 de junio que la FIFA había rentado el Castillo de Chapultepec para dicha cena. La mandataria explicó que el organismo internacional pagó más de un millón de pesos por el uso del recinto y aclaró que su participación se limitó a dar la bienvenida a los asistentes, reiterando que este tipo de espacios pueden ser utilizados para eventos especiales con la debida autorización.

La cena reunió a figuras clave del mundo del fútbol, incluyendo directivos de la FIFA, funcionarios gubernamentales, gobernadores y exfutbolistas, en un evento protocolario ligado a la organización de la Copa del Mundo que México comparte con Estados Unidos y Canadá.

Históricamente, el Castillo de Chapultepec no solo ha sido un símbolo de la historia y la arquitectura mexicana, sino también un escenario para la diplomacia y la cultura. Su uso para eventos de esta magnitud, aunque sujeto a escrutinio, se enmarca en la posibilidad de generar ingresos y promover la imagen del país a nivel global, siempre y cuando se cumplan estrictamente los protocolos de conservación.

El INAH, al defender la actividad, subraya la importancia de equilibrar la protección del patrimonio con su difusión y aprovechamiento. La institución busca proyectar una imagen de apertura y colaboración, mostrando que los monumentos históricos pueden ser sedes de eventos de talla internacional sin comprometer su legado.

En el contexto del Mundial 2026, la FIFA busca fortalecer lazos y promover el deporte y la cultura de las naciones anfitrionas. La elección del Castillo de Chapultepec como sede de una cena de gala responde a esta estrategia, buscando asociar la imagen del evento deportivo con la riqueza cultural de México.

Analistas señalan que este tipo de eventos, si bien generan debate, también ponen de relieve la importancia de los monumentos históricos como activos culturales y turísticos. La clave reside en la transparencia y el estricto apego a las normativas de conservación, aspectos que el INAH asegura se cumplieron en esta ocasión.

La postura del INAH busca disipar las dudas y reafirmar la confianza en sus procesos de autorización y supervisión. La institución reitera su compromiso con la salvaguarda del patrimonio, al tiempo que reconoce el potencial de estos recintos para la promoción cultural y diplomática en eventos de gran envergadura.

La FIFA, por su parte, ha demostrado su interés en vincular el Mundial con la cultura de los países sede, y la cena en el Castillo de Chapultepec es un ejemplo de ello. La organización deportiva busca así enriquecer la experiencia del torneo, conectando a los aficionados y participantes con la identidad y la historia de México.

En conclusión, el INAH defiende la cena de la FIFA como un evento exitoso que, lejos de dañar el patrimonio, contribuyó a su promoción internacional, cumpliendo con todos los requisitos técnicos y normativos para la preservación de un sitio de valor incalculable para la nación.