El Paquete Económico 2027 podría traer consigo una reconfiguración significativa en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicado a las bebidas alcohólicas en México. Una propuesta legislativa, presentada ante la Comisión de Hacienda y Crédito Público de la Cámara de Diputados, plantea un cambio radical en el método de cálculo de este impuesto, pasando del esquema actual "ad valorem" (basado en el precio del producto) a uno "ad quantum" (basado en el volumen y el contenido alcohólico). El objetivo es, según los promotores, lograr una recaudación más equitativa y eficiente, aunque el resultado práctico sería un encarecimiento de la cerveza y bebidas de bajo costo con alto grado alcohólico, como el aguardiente utilizado en "aguas locas", mientras que el tequila y el mezcal se beneficiarían con precios más accesibles.
Un Cambio de Paradigma Fiscal
Tras casi medio siglo de vigencia, el esquema "ad valorem" para el IEPS a bebidas alcohólicas, que aplica tasas que oscilan entre el 26.5% y el 53% sobre el valor del producto por grado de alcohol, ha mostrado serias deficiencias. Legisladores, representantes del gobierno y del sector coinciden en la necesidad de transitar hacia un sistema "ad quantum". La diputada del Partido del Trabajo (PT), Vanessa López Carrillo, fue una de las voces principales al presentar el informe de los Foros sobre el Tratamiento Fiscal de las Bebidas Alcohólicas. "La recomendación que presentamos es concreta: cambiar el esquema de ad valorem a ad quantum y establecer un mecanismo específico de protección para las denominaciones de origen", afirmó López Carrillo, subrayando la urgencia de esta reforma ante la Comisión de Hacienda y Crédito Público.
El Golpe a la Cerveza y el Aguardiente
La propuesta específica, impulsada en parte por el PT, consiste en aplicar una cuota fija por litro de alcohol puro. Bajo este nuevo esquema, se proyecta una redistribución del cobro del IEPS que impactaría directamente a las cervezas industriales, consideradas el principal motor del mercado de bebidas alcohólicas en México. Actualmente, la cerveza representa el 93% del volumen comercializado, pero solo aporta el 63.3% de la recaudación del IEPS. En contraste, los destilados, que significan el 6.3% del volumen, contribuyen con el 33.3% del impuesto. Esta asimetría es uno de los puntos clave que buscan corregir los legisladores.
Se estima que el ajuste podría significar entre 60 centavos y un peso adicional por cada cerveza vendida, dependiendo de su presentación. Un ejercicio realizado por Moderniza IEPS y Expansión sugiere que el IEPS para un latón de cerveza clara (473 ml, 4.5% de alcohol) pasaría de 4.33 pesos a 3.06 pesos bajo el nuevo esquema propuesto por el PT (una cuota máxima de 144 pesos por litro de alcohol puro). Si bien esto podría parecer una reducción, la aplicación a un volumen masivo y la corrección de la informalidad y la manipulación de precios por parte de las productoras, asegurarían una mayor recaudación general. El nuevo sistema se enfocaría directamente en el volumen alcohólico y los mililitros declarados en la etiqueta, eliminando la discrecionalidad en la fijación de precios para el cálculo del IEPS y el IVA.
La diputada López Carrillo proyectó que este ajuste fiscal podría generar 6,500 millones de pesos adicionales para el erario público. Sin embargo, el impacto más severo recaería sobre bebidas de bajo costo y alto contenido alcohólico, como el aguardiente, componente esencial de las populares "aguas locas". El incremento en la carga tributaria para estos productos busca desincentivar su consumo, especialmente entre sectores vulnerables que recurren a estas bebidas por su bajo precio.
Respiro para el Tequila y el Mezcal
En la otra cara de la moneda, la propuesta fiscal beneficiaría a los destilados de alta calidad y con denominación de origen, como el tequila y el mezcal. Felipe Villalobos, gerente de Administración y Planeación de la Cámara Nacional de la Industria Tequilera (CNIT), explicó que la carga fiscal para estas bebidas disminuiría considerablemente. Un análisis de la CNIT, aplicando una tasa de 138 pesos por litro de alcohol puro (ligeramente inferior a la propuesta del PT), indica que una botella de tequila de 750 ml con 38% de alcohol vería su precio reducirse de 476 pesos a 357 pesos, una disminución de 119 pesos. Esto se debe a que el esquema "ad valorem" actual, con tasas de hasta el 53%, penaliza fuertemente a los productos de mayor precio, mientras que el sistema "ad quantum" se enfoca en el contenido alcohólico.
Por el contrario, un panal de aguardiente de 960 ml con 24 grados de alcohol, que actualmente cuesta alrededor de 30 pesos, podría elevarse hasta los 56 pesos debido al incremento en el IEPS y el IVA, que se calcula sobre el precio final del producto, incluyendo el impuesto especial.
Implicaciones Adicionales y Próximos Pasos
La propuesta también contempla la posibilidad de gravar con IEPS a productos con exceso de sodio, como salsas para micheladas, preparaciones de limón y polvitos picosos, ampliando el alcance del impuesto a otros insumos relacionados con el consumo de bebidas. Esto se suma a las recientes alzas en el IEPS para polvos y jarabes para preparar aguas de sabor, jugos y refrescos.
Es crucial destacar que esta propuesta se encuentra en una fase temprana de análisis. Deberá ser integrada y discutida en el proceso de aprobación del Paquete Económico 2027, cuyo inicio está programado para el próximo 8 de septiembre. La cifra específica que se debate para la cuota por litro de alcohol puro oscila entre los 144.5 pesos (propuesta del PT) y los 138 pesos (propuesta de organizaciones tequileras).
El debate sobre la reforma al IEPS para bebidas alcohólicas pone de manifiesto las tensiones entre los distintos segmentos de la industria y las prioridades recaudatorias del gobierno. Mientras algunos sectores celebran la perspectiva de precios más bajos, otros enfrentan la amenaza de un aumento significativo en sus costos, lo que podría reconfigurar el mercado y los hábitos de consumo en México.
La transición a un esquema "ad quantum" no solo busca optimizar la recaudación fiscal, sino también abordar problemas de salud pública asociados al consumo de bebidas alcohólicas de bajo costo y alta graduación. La discusión en el Congreso será determinante para definir el futuro de estos impuestos y su impacto en la economía y la sociedad mexicana.
El Partido del Trabajo, al impulsar esta reforma, busca proyectar una imagen de responsabilidad fiscal y preocupación por la salud pública, al tiempo que podría beneficiar indirectamente a sectores que apoyan su agenda política. La oposición, por su parte, deberá analizar cuidadosamente las implicaciones de esta propuesta, tanto en términos económicos como sociales, antes de emitir su voto.
La industria tequilera y mezcalera, al ver una oportunidad de mercado favorable, seguramente ejercerá presión para que la propuesta se apruebe en los términos que más les beneficien. Por otro lado, los productores de cerveza y aguardiente enfrentarán el desafío de adaptarse a un nuevo entorno fiscal, lo que podría implicar ajustes en sus estrategias de producción y comercialización.
En el fondo, la discusión sobre el IEPS a bebidas alcohólicas es un reflejo de las complejas interacciones entre política fiscal, intereses industriales y políticas de salud pública en México. El resultado final del Paquete Económico 2027 será un indicador clave de las prioridades del gobierno y la capacidad de negociación de los distintos actores económicos.