El Gran Premio de México 2026 ha sido testigo de una notable ausencia de la usual oferta de mercancía pirata en sus alrededores. A diferencia de años anteriores, donde los vendedores ambulantes abundaban con playeras, gorras y souvenirs no oficiales, este año el panorama es desolador para ellos. El Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) ha implementado un operativo contundente, desplegando una "bandera roja" sobre la venta de productos apócrifos, lo que ha mermado significativamente la disponibilidad de estos artículos fuera del Autódromo Hermanos Rodríguez.
Las calles aledañas al Autódromo, que solían ser un hervidero de actividad comercial informal, ahora presentan una oferta limitada a unos cuantos pósters, porta gafetes y llaveros. Las codiciadas playeras, especialmente aquellas con leyendas icónicas como "El Viejo Sabroso" en referencia a Sergio "Checo" Pérez, o las que anticipaban acuerdos con escuderías como Cadillac, son prácticamente inexistentes en los puestos callejeros. Los vendedores consultados coinciden en que la vigilancia del IMPI ha sido exhaustiva, impidiendo la instalación de puestos y retirando mercancía de manera constante.
"No vas a encontrar puestos, la verdad. Este año viene más pesada su marca, no dejaron vender ahora sí nada. Esto es lo único que vas a encontrar, ni playeras están vendiendo aquí afuera. Está muy pesadito", comentó una vendedora cerca de la Puerta 6, reflejando la frustración generalizada entre quienes dependen de estos eventos para su sustento.
La diferencia de precios entre la mercancía oficial y la apócrifa es abismal. Mientras que una gorra pirata se podía adquirir por 200 a 250 pesos, su contraparte oficial oscila entre los mil 300 y mil 900 pesos. De igual forma, un llavero informal cuesta alrededor de 50 pesos, frente a los 500 pesos que se piden por uno oficial. Las playeras, que fuera del circuito se vendían a precios accesibles, dentro del Autódromo alcanzan hasta los 6 mil 500 pesos, evidenciando el alto costo de la autenticidad.
El IMPI, a través de sus redes sociales y comunicados, ha dejado clara su postura de "tolerancia cero" ante la piratería. En coordinación con la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México y la Policía Auxiliar de la Alcaldía Iztacalco, el instituto ha desplegado un operativo de prevención y retiro de mercancía apócrifa desde el inicio del evento. El objetivo primordial es proteger los derechos de propiedad industrial y fomentar una cultura de legalidad.
La presencia de elementos de seguridad ha sido constante en las inmediaciones del Autódromo, interrumpiendo cualquier intento de venta ilegal. Este esfuerzo coordinado busca salvaguardar la inversión de las marcas oficiales y garantizar que los beneficios económicos del evento se canalicen a través de los cauces legales.
En un gesto adicional de apoyo a la protección de la identidad comercial, el IMPI, a través de su director general Vidal Llerenas, entregó a Sergio "Checo" Pérez el registro de marca de "EVS El Viejo Sabroso". Este acto, según el instituto, "fortalece la protección de su identidad comercial" e impulsa la protección de la propiedad industrial, brindando certeza jurídica a quienes emprenden y construyen marcas.
Históricamente, los grandes eventos deportivos y de entretenimiento han sido un imán para la venta de productos apócrifos. La Fórmula 1, con su enorme popularidad y el fervor de sus aficionados, no ha sido la excepción. Sin embargo, la estrategia del IMPI en esta edición del Gran Premio de México parece estar marcando un antes y un después, priorizando la legalidad y la protección de los derechos de autor.
La efectividad de estas medidas no solo se mide en la cantidad de mercancía decomisada, sino también en el mensaje que se envía a los consumidores y a los vendedores informales. La clara advertencia del IMPI sugiere que la impunidad para la venta de productos piratas en eventos de esta magnitud está llegando a su fin.
El impacto de esta política se extiende más allá del Gran Premio. Al proteger la propiedad industrial, se fomenta un ambiente de negocios más justo y competitivo, lo que a largo plazo beneficia a la economía y al desarrollo de marcas mexicanas que buscan trascender fronteras.
La estrategia del IMPI, aunque pueda generar descontento entre los vendedores informales, responde a una necesidad apremiante de alinear los eventos de gran escala con las normativas de propiedad intelectual, garantizando así un entorno más seguro y equitativo para todos los involucrados, desde los organizadores y patrocinadores hasta los aficionados que buscan adquirir productos auténticos.
En el contexto del automovilismo, donde la innovación y la tecnología son pilares fundamentales, la protección de la propiedad intelectual se vuelve aún más crucial. Las escuderías y los pilotos invierten grandes sumas en investigación y desarrollo, y la piratería de su merchandising no solo representa una pérdida económica directa, sino que también puede diluir el valor de sus marcas y la exclusividad de sus productos.
Por lo tanto, la acción del IMPI en el GP de México 2026 se enmarca dentro de una tendencia global de mayor rigor en la aplicación de las leyes de propiedad industrial, buscando un equilibrio entre la accesibilidad para los aficionados y la protección de los derechos de los creadores y licenciatarios.
La pregunta que queda en el aire es si esta política se mantendrá en futuras ediciones del Gran Premio y si servirá de modelo para otros eventos masivos en el país, consolidando así un frente común contra la piratería y fortaleciendo el ecosistema de la propiedad intelectual en México.