México ha pulverizado sus propios récords en materia de Inversión Extranjera Directa (IED), al captar la asombrosa cifra de 23 mil 591 millones de dólares durante el primer trimestre de 2026. Este logro representa un incremento del 10.4 por ciento en comparación con el mismo periodo del año anterior, consolidando una tendencia alcista que reafirma la confianza de los capitales internacionales en el potencial económico y la estabilidad del país.
Marcelo Ebrard, titular de la Secretaría de Economía, calificó el desempeño como una "muy buena señal", subrayando que los inversionistas globales están apostando decididamente por México como un actor central en la integración comercial de Norteamérica. La IED proveniente de Estados Unidos, en particular, ha mostrado un crecimiento robusto, evidenciando la solidez y la certidumbre en la relación comercial bilateral bajo el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Las cifras oficiales desvelan que la IED de este primer trimestre supera el récord previo establecido en el primer trimestre de 2025, cuando se registraron 21 mil 373 millones de dólares. Esta aceleración en la captación de capitales, que se ha intensificado desde 2023, envía un mensaje contundente sobre la resiliencia y el atractivo de la economía mexicana en el escenario global.
Un componente crucial de este éxito ha sido la reinversión de utilidades por parte de empresas ya establecidas en México. Este rubro experimentó un crecimiento interanual del 33.5 por ciento, alcanzando los 22 mil 222 millones de dólares. Este dato es particularmente revelador, ya que indica que las compañías extranjeras no solo mantienen sus operaciones, sino que están expandiendo activamente sus negocios y reinvirtiendo sus ganancias en territorio nacional.
Las nuevas inversiones, aunque en menor proporción que la reinversión de utilidades, también mostraron un avance significativo. Pasaron de mil 586 millones a mil 705 millones de dólares en el primer trimestre de 2026, lo que se traduce en un incremento del 7.5 por ciento anual. Este crecimiento en la captación de nuevos proyectos subraya la continua atracción de México para la instalación de nuevas operaciones y negocios.
Por sectores, el dinamismo de la IED se concentró en áreas de alto valor agregado y con gran potencial de crecimiento. La manufactura avanzada, los servicios financieros, la minería y la infraestructura emergieron como los pilares de esta expansión. La industria automotriz, un motor tradicional de la economía mexicana, reportó inversiones por 4 mil 33 millones de dólares, un aumento del 20.4 por ciento anual, impulsada en parte por la electromovilidad.
Los servicios financieros y de seguros captaron la mayor tajada, con 6 mil 851 millones de dólares y un crecimiento del 28.8 por ciento. Otros sectores que mostraron un desempeño sobresaliente incluyen la minería (con un alza del 39.7 por ciento), el equipo de computación y componentes electrónicos (con un crecimiento del 58.7 por ciento), la construcción (que prácticamente duplicó sus flujos con un avance del 96.3 por ciento) y el sector de transportes, correos y almacenamiento, que se disparó un impresionante 123.3 por ciento anual.
Los proyectos de mayor envergadura estuvieron vinculados a la electromovilidad, la fabricación de autopartes, la inteligencia artificial, el desarrollo de centros de datos, la producción de dispositivos médicos y la manufactura de componentes electrónicos. Estos proyectos se distribuyeron principalmente en estados con ecosistemas industriales consolidados y en crecimiento, como Guanajuato, Querétaro, Estado de México, Nuevo León, Chihuahua y la Ciudad de México.
Estados Unidos se consolidó una vez más como el principal socio inversor, aportando 10 mil 210 millones de dólares, lo que representa un crecimiento anual del 23.6 por ciento. Le siguieron España, con 3 mil 804 millones; Australia, con mil 446 millones; Japón, con 985 millones; y Canadá, con 894 millones de dólares. Esta diversificación de orígenes de inversión, aunque con predominio de Norteamérica, demuestra el alcance global del atractivo mexicano.
Ebrard enfatizó que los capitales internacionales perciben claramente que México mantendrá su posición como el socio comercial más competitivo para abastecer al mercado estadounidense. "Hoy en día nosotros somos el país que más exporta a Estados Unidos y que paga el arancel más bajo. Estamos en la mejor posición posible", afirmó, destacando la ventaja comparativa que ofrece el país.
Respecto a la revisión del T-MEC, el secretario de Economía señaló que esta no está generando incertidumbre, sino todo lo contrario. El mercado, según Ebrard, anticipa que México conservará sus ventajas estratégicas dentro de la región, lo que se refleja en la continua llegada de inversiones. "Si estuvieran esperando otra cosa, pues no tendrían esa inversión", sentenció, reafirmando la confianza del sector privado en la política económica y comercial del país.
Este récord histórico en IED no solo es un reflejo de la fortaleza económica de México, sino también de la efectividad de las políticas implementadas para atraer y retener capital extranjero. La combinación de un marco comercial favorable, costos competitivos y un creciente ecosistema industrial posiciona a México para seguir siendo un destino privilegiado para la inversión en los próximos años.
La diversificación sectorial y geográfica de estas inversiones sugiere una economía cada vez más robusta y resiliente, capaz de adaptarse a las demandas cambiantes del mercado global. Sectores como la tecnología, la manufactura avanzada y la infraestructura están demostrando un potencial de crecimiento significativo, lo que augura un futuro prometedor para la economía mexicana.
En resumen, la IED récord del primer trimestre de 2026 es un testimonio del atractivo perdurable de México como destino de inversión, respaldado por la confianza en sus relaciones comerciales, su capacidad productiva y su posición estratégica en Norteamérica.